Contenido
-ASAMBLEA CONSULTIVA IMEY - APORTE DE OMER GIRALDO
-DELEGADOS ASAMBLEA CONSULTIVA
-COMVOCATORIA Y OTROS DOCUMENTOS
ASAMBLEA CONSULTIVA IMEY
Omer Giraldo, MXY
A buena hora llegó el llamado del padre Luís Carlos Fernández, Vicario General, y del Consejo Central, para que cada uno de los misioneros expresáramos por escrito nuestro aporte informal y voluntario como ayuda a la preparación de la próxima Asamblea Consultiva del Instituto. El cuestionario de 44 preguntas, más la encuesta de 47 ítems son poco menos que prácticos. Da como para una tesis de grado de algunos de nuestros estudiantes a doctores. Desde el 16 de agosto que recibí esta petición de Luís Carlos he venido tomando notas de mis reflexiones sobre diversos aspectos que me inquietan sobre la marcha actual del IMEY y que me permito enviarles ahora para su discernimiento y consideración.
Con estas reflexiones personales sólo pretendo ayudar a iluminar el camino a seguir en esta hora de nuestro Instituto, con motivo de la Asamblea Consultiva.
- Introducción: EN EL CONTEXTO DEL PROYECTO DE VIDA IMEY
Durante estos últimos tres años ha sido de uso corriente la expresión “Proyecto de vida Imey” y especialmente los términos PPV y PVC, medios que el actual gobierno ha impulsado para implementar las conclusiones de la Asamblea General 2002 en el plan del sexenio 2002 - 2008. Les confieso que a nivel personal no he sido fiel en el seguimiento de este proyecto, aunque sí he procurado estudiar el material que el consejo nos ha enviado. El contenido del proyecto me parece tan claro que no hay nada que discutir, pues es como llover sobre mojado, pero no sabría decirles porqué no he logrado ni hemos logrado que se convierta en algo práctico para seguir como grupo. Creo que la manera de presentarlo ha conducido a que en general lo sintamos como un proyecto frío, autómata, con ideales utópicos escritos en la paz de un escritorio, pero sin arraigo en la realidad de los diversos equipos y personas que conformamos el Instituto. En nuestro equipo de Camboya el proyecto, así como ha sido presentado por el gobierno central, en su aspecto sistemático, ha tenido muy poca incidencia en nuestro trabajo como misioneros en este país. Pero sí estoy seguro que el contenido del proyecto nos ha iluminado nuestra presencia misionera, fortaleciendo el sentido de nuestra opción y decisión de permanecer aquí como miembros del IMEY. Significa esto que no hemos estado aquí como Misioneros de Yarumal? No creo que habría que llegar tan lejos de una vez, pues siento que nos ha animado y nos sigue animando la vocación misionera que alimentamos, fortalecimos y libremente decidimos seguir desde los primeros años de formación en el Seminario de Misiones Extranjeras de Yarumal y luego como miembros del IMEY. Personalmente expreso sin dilaciones que me siento firme en mi vocación misionera y en la elección que he hecho del IMEY como el medio privilegiado que Dios me puso en el camino para realizar mi vocación misionera. Desde el momento en que elegí irme al seminario de misiones de Yarumal lo sabía con claridad que era diferente a un seminario diocesano. Recuerdo mucho el disgusto de mi párroco en aquel entonces, el padre Adolfo Duque, quien quería por todos los medios que yo me fuera para el seminario diocesano de La Ceja. Sin embargo, yo quería el seminario de misiones, quizás sin mucha claridad sobre lo que significaba esta opción, pero me entusiasmaba el hecho de que Manuelito mi tío nos contaba historias de los indígenas de El Vaupés y luego Pachito Aristizábal en su promoción vocacional nos mostraba audiovisuales y películas sobre el trabajo de los Misioneros de Yarumal en lugares lejanos a nuestra tierra, ciertamente con una visión muy diferente a la que estaba acostumbrado a ver y a escuchar de los curas de mi pueblo.
Con esto quiero decir de entrada que para mí es claro lo que es el PROYECTO IMEY aún en la confusión o incertidumbre de esos primeros años y desde allí, a medida que he venido madurando con el correr de los años -sin descontar mis incongruencias personales, que no son pocas- he venido construyendo también mi proyecto personal de vida. Pero este proyecto personal de vida no puede reducirse a un horario ni a esquemas escritos en un papel. Creo que hemos sido muy miopes en la concepción o implementación del proyecto específico de este sexenio, pues lo hemos confundido en un listado interminable de ítems.
Aún así, felicito al Consejo Central por el enorme esfuerzo que han hecho para implementar este proyecto. El material que hemos recibido tiene contenidos muy buenos que personalmente me han servido, no sólo para la reflexión personal, sino para profundizar en el estudio de algunos temas que me inquietan. Los últimos cuatro folletos de “apoyo para el marco doctrinal” de los 4 programas me han gustado, pues tienen artículos de fondo que me han ayudado a reflexionar en los diversos aspectos que tocan con la vida del IMEY y enriquecen el debate, que entiendo es el objetivo central. Pero cuando se trata de mirar desde la perspectiva personal y / o de equipo el seguimiento sistemático de cada uno de los 165 ítems del proyecto, “la gallina tuerce el cuello”.
- PARA QUÉ EL IMEY? Identidad – Carisma
Durante los meses que estuve en Medellín, hasta principios de junio de este año, escuché varias veces y en distintos tonos la queja de que el IMEY va en un proceso acelerado de desaparición. Alguno incluso llegó a ponerle 5 años más de vida. En la Misa de despedida con nuestros hermanos de Emaús la víspera de mi regreso a Camboya expresé mi convicción de que el IMEY está más vivo que nunca y tiene un gran futuro y una misión aún que cumplir dentro la Iglesia Latinoamericana y en el contexto universal.
Seguramente hay algunas razones –quizás desconocidas por muchos de nosotros, miembros del IMEY- que han encendido las luces de alarma. Creo que debemos aprovechar al máximo la oportunidad de la próxima asamblea consultiva para salirle al paso con claridad a los diversos aspectos de nuestra vida interna como Instituto que nos han desestabilizado más en estos últimos años. Sería saludable, no como consuelo sino como apoyo, estudiar más detenidamente la realidad que viven actualmente los Institutos Misioneros que tradicionalmente han marcado la historia de la misión Ad Gentes, especialmente a partir del siglo XVII. Esto nos ayudaría mucho a ubicar el tipo de crisis que vive actualmente nuestro Instituto.
Sugiero que la discusión y / o reflexión se inicie por lo que nos DEFINE: qué somos! En mi opinión, es claro que somos un “Instituto que tiene “la misión” (en el sentido estricto del término) como su único objetivo” (Cf. M Amaladoss. Folleto “Apoyo para el marco doctrinal – Crecimiento humano y Vida fraterna – Página 6).
Para no hacer muy extenso el discurso sobre lo que siento que ES el IMEY, qué nos IDENTIFICA, lo resumo diciendo: Somos para la misión en el sentido estricto del término (página 104, Apoyo para el marco doctrinal, Programa Identidad). Así lo entendió el Fundador desde el comienzo: “En los últimos días de enero de 1927, … reuní a… para exponerles mi idea de la fundación del seminario de misiones de Yarumal. Para tal empresa de la MAYOR GLORIA DE DIOS nos apoyamos en la encíclica Maximun Illud… que habla de las misiones entre infieles” (Cf. Apoyo para el marco doctrinal – Identidad, pg. 97). Así se expresaba en aquellos años la manera como se concebía, en sentido estricto, la misión de la Iglesia. Poco a poco se fue definiendo mejor, hasta que el Seminario fue aceptado en Propaganda FIDE. Posteriormente se comprendió mejor el concepto de misión en el sentido estricto con las encíclicas Evangelli Nuntiandi, Pablo VI y la Redemptoris Missio, de Juan Pablo II.
Dónde reside el problema de fondo entre nosotros, según mi pobre opinión? Que desde los orígenes nos anclamos en una concepción de misión, no nos educaron ni nos educamos para la reflexión dinámica en torno a la MISIÓN DE LA IGLESIA. Es decir, el problema no está en la concepción del fin e identidad del Instituto, sino en nuestra mentalidad provinciana y quizás demasiado romántica de lo que es “la misión” de la Iglesia y específicamente del Instituto. O sea, asumimos “la misión” como un ente estático y así se quedó. Mons Builes, para ayudarle a los misioneros que antes “hacían el oficio parroquial y sus dulces ministerios” a entender el cambio de perspectiva, escribió: “ en las cuasi-parroquias de los vicariatos y prefecturas y territorios de misión, encontrarán las mismas labores, los mismos ministerios y las mismas consolaciones, ya que no hay diferencias de trabajos sino mera diferencia de nombre”. El fundador pretendía con esta explicación incrementar “el celo apostólico” de sus hijos. Aquí cabría dejarnos iluminar por la reflexión de Amaladoss quien nos invita a una reflexión seria sobre el sentido de misión al interior de nuestros Institutos misioneros: “…un celo mal ubicado puede dejarnos ciegos para los movimientos reales en la historia” (op.cit.) OJO! Será nuestro caso un celo mal ubicado?
Es un hecho evidente que somos aún muy “provincianos” y por esto le tenemos miedo a la universalidad. Siento que esto no es culpa ni responsabilidad de nadie en particular; creo que es llana y simplemente parte de lo que “hemos venido siendo como IMEY”. Mi pregunta es: Es posible transformar ese falso SER? Ciertamente el primer paso hacia esa transformación no es precisamente la imposición de lo que en un momento dado entendamos como el verdadero SER o identidad del Instituto. Con el ánimo de superar esta mediocridad crónica siento que en los diversos períodos de la historia del Instituto hemos buscado diversas implantaciones. Con la venia o excusa de quienes han asumido con responsabilidad y amor “la Misión Ad Gentes” –pues lejos estoy de rechazarla como base de nuestra identidad- siento que en diversos períodos, sin descartar el actual, nos han querido meter este concepto hasta en la sopa. Siento que el “ad gentes” en el IMEY se convirtió en una ideología y no en una directriz que orienta nuestro quehacer misionero donde quiera que hacemos presencia. Mi propuesta es “des-ideologizar nuestra comprensión imey de la “Misión Ad Gentes”, ayudarnos a entrar en la dinámica de la reflexión misionera actual que ha superado aún la delimitación geográfica y social a las que tradicionalmente estamos acostumbrados. Me explico, si no vemos que uno de nuestros compañeros regresa a su tierra natal macilento, llevado del hp por la malaria,… entonces, ese no es un verdadero misionero!!!! Dejemos el viejo concepto del “misionero del olivar” en los anales y anaqueles del historial romántico de la misión.
En la vida interna de los Institutos Misioneros, hoy, el término “ad gentes” ni siquiera está en su agenda. Pero no es que no les interese, al contrario, la han asumido con tal naturalidad, que es simplemente como la atmósfera donde respiran. En esta medida, para la mayoría de los Institutos misioneros el problema no es en qué lugar está X ó Y misionero o qué hace, sino cómo le está ayudando el Instituto a cumplir su misión. En nuestro caso IMEY hemos llegado a tal extremo, que hemos perdido a muchos y muy buenos misioneros por encerrarnos en este círculo vicioso. Podemos ponernos de acuerdo en prioridades, pero prioridades no significa excluir, o dejar que las otras sean como “misiones de segunda”. Y esta es la queja de muchos misioneros que hacen presencia en los lugares tradicionales donde siempre ha estado el IMEY. Yo no veo ningún problema en que busquemos fortalecer las prioridades que van marcando pauta, sin dejar a un lado o minimizar el enorme trabajo misionero que han hecho y siguen realizando muchos hermanos en diversos lugares. Si un misionero de algún Instituto europeo está prestando sus servicios misioneros en alguna diócesis colombiana y él y sus hermanos de comunidad y muchos fieles en Europa se sienten felices y orgullosos porque él está realizando su “vocación misionera “ad gentes”, me pregunto, porqué un hermano nuestro igualmente prestando sus servicios en Colombia u otro lugar de A.L. no puede sentir que también está realizando su vocación misionera “ad gentes”? Porqué para el Europeo sí es “ad gentes” y para un misionero MXY no lo es? En otras palabras, en la asamblea consultiva debemos llegar a un consenso comunitario para la interpretación específica de lo que nos define como Instituto Misionero.
EN SINTESIS: Somos para la misión en el sentido estricto del término, siguiendo las pautas de la Redemptoris Missio, bajo la orientación de la Congregación para la Evangelización de los pueblos. Pero no nos dejemos ahogar en los términos y dejemos que el Espíritu fluya con mayor soltura en la vocación que cada miembro del IMEY ha elegido con madurez y libertad. Estoy totalmente convencido que a medida que esto se dé, en el camino vamos definiendo mejor nuestra manera de entender y asumir esta misión concreta que la Iglesia nos encomienda. Esto implica un esfuerzo grande desde la base de la formación inicial y que recorra todas las venas del Instituto por educarnos para la reflexión teológica misionera, desde la rica dinámica de la reflexión misionera a nivel mundial actualmente, no sólo dentro de la Iglesia católica, sino también como movimiento ecuménico.
- PROBLEMA NEURÁLGICO EN EL IMEY: LA ANIMACIÓN MISIONERA, LA PROMOCIÓN VOCACIONAL Y LA FORMACIÓN
Desmenuzar este entuerto sí que es bien complicado, pero creo que es tarea ineludible de la Asamblea Consultiva.
En una reunión en la que participé, del equipo de Animación Misionera en Colombia, en noviembre pasado, pude constatar que durante estos últimos años la tensión no es ya entre promoción vocacional y formación, sino entre este nuevo bloque y la animación misionera. No hemos podido superar esta miopía absurda del no-entendimiento entre dos entes que trabajan para el mismo fin. No conozco bien la dinámica con la que se ha trabajado en estos últimos años. La asamblea consultiva debe hacer un diagnóstico muy realista de lo que ha sucedido en los tres frentes, pues aunque promoción y formación se consideren ahora como uno sólo, en la práctica alguien o algunos deben hacer la promoción concreta fuera del seminario y otros se encargarán del seguimiento a los candidatos en las diversas etapas. Esto es claro. Lo que no es claro para mí es cómo ha funcionado en la práctica esta fusión.
La Animación Misionera no es posible concebirla como separada o distinta de la Promoción Vocacional. Alguien o algunos tendrán que hacer el seguimiento específico a jóvenes, obviamente, pero sin que se considere este como un oficio distinto de una visión global de la Animación Misionera. A su vez, la formación inicial de los candidatos al IMEY está irrigada por el entusiasmo que debe generar la Animación Misionera, pero algunos estarán prestando este ministerio específico de estar al frente de los candidatos, pero no como si estuviesen en una institución diferente.
Por otra parte, actualmente la oficina de medios de comunicación hace parte oficial de la entidad “Animación Misionera”, sin embargo, funciona como un ente aparte –como sin pies ni cabeza- de animación misionera, al que le asignan una mínima parte del presupuesto. Afirmo que en esta confusión práctica reside parte del nudo del problema. En la reunión de noviembre veíamos como solución práctica al problema de la oficina de medios de comunicación del Instituto que fuesen dos entidades diferentes, o que ésta estuviese directamente orientada desde la secretaría general del IMEY (era una sugerencia). * Cf. Subtítulo de este documento: 4. COMUNICACIÓN EN EL IMEY y mi artículo en SITIO DE ENCUENTRO: ¿CÓMO HACER PARA QUE NUESTRA COMUNICACIÓN SEA MÁS EFECTIVA?, de abril 5, 2006.
Cómo salirle al paso a este fantasma? Dejar de concebir la oficina de medios de comunicación como un adjetivo común de la animación; no es un adjetivo, debe ser parte SUSTANTIVA de la animación misionera. Quien(es) esté(n) al frente de la “Animación Misionera” es (o son) a su vez el director de la oficina de medios de comunicación. Es que se trata precisamente de utilizar todos los medios posibles al alcance para la animación misionera y, como consecuencia, para la promoción vocacional. El seguimiento a jóvenes que manifiesten inquietudes vocacionales es consecuencia de la animación misionera y el programa tendrá el personal específico para este seguimiento. Esto implica una reestructuración del ente “Animación Misionera y, a su vez, implica dejar de concebirlo como “búsqueda de dinero”. La economía general les exige a las diversas casas de animación misionera la entrada de X $$$ y, obviamente, a quienes están al frente de este programa sólo les queda tiempo para medio pensar cómo levantarse esos pesos. Cambiando la perspectiva de la animación misionera, superando los métodos tradicionales que hemos utilizado ya durante largo tiempo, es posible, además, canalizar muchas entradas económicas y, aún más, duplicarlas o triplicarlas, a través de un buen uso del Internet y de otros medios de comunicación.
- COMUNICACIÓN EN EL IMEY Y VIDA FRATERNA
En varias ocasiones durante los últimos meses me he referido a este problema que vive nuestro Instituto actualmente. Me remito especialmente a mi artículo ¿CÓMO HACER PARA QUE NUESTRA COMUNICACIÓN SEA MÁS EFECTIVA? (Cf. BI electrónico: SITIO DE ENCUENTRO, Abril 5, 2006).
No quiero herir la susceptibilidad de nadie en particular, pues conozco los desvelos de muchos, especialmente de los hermanos del C.C. entre otros, para que en el Imey mejoremos en diálogo fraterno y en comunicación; pero el hecho real es que nunca nos habíamos sentido tan desinformados y tan desconectados. Creo que hemos confundido el hecho de tener hoy un acceso más rápido a medios tecnológicos con “comunicación”.
A mi manera de ver debemos distinguir dos aspectos que responden a dos programas diferentes, pero complementarios: 1. La comunicación al interior del Instituto, que es responsabilidad directa del Superior General y del Consejo y 2. La comunicación del IMEY hacia el mundo exterior, bajo la dirección de un equipo íntimamente unido a Animación Misionera. Mi opinión es que ambos andan a media marcha y sin rumbo, pues como punto de partida no hay distinción entre uno y otro.
La comunicación no se puede reducir a un e-mail que intercambiemos con alguna frecuencia. Todos los medios que tenemos al alcance debemos aprender a usarlos de la mejor manera posible para comunicarnos, CLARO QUE SÍ!, pero la tarea de la cohesión del Instituto a través de la Palabra, del diálogo, de la solidaridad en las diversas situaciones humanas de cada hermano, del compartir los nuevos retos que nos plantea nuestra presencia en diversos lugares del mundo…et cetera…, todo eso es parte de LA COMUNICACIÓN y este es un ministerio ineludible de quienes estén prestando el servicio en el gobierno del Instituto.
Es aún válida mi reflexión al respecto de abril, 2006: “El interrogante que nos puede ayudar a reflexionar es Cómo es nuestra comunicación “ad intra” y “ad extra”? Si la comunicación “ad intra” está raquítica, es obvio que la comunicación “ad extra” no lo está menos. Yo encuentro que todos los miembros del IMEY tenemos aquí un gran reto que debemos afrontar y asumir en el cuarto de hora que nos quede a cada uno”.
“Mi propuesta es que desde todos los puntos cardinales de nuestra Comunidad comencemos a dar nuestro apoyo decidido, reflexionado, positivo, pro-activo, para relanzar la Unidad de Comunicaciones IMEY, “ad intra” y “ad extra”.
Respecto a la revista “YARUMAL” opino que debe llamarse “Revista MISIONEROS DE YARUMAL. Sencillamente porque lo que pretendemos promover o promocionar no es a Yarumal sin la MISION. “Yarumal” se identifica con el pueblo. Por el hecho de que el IMEY sea una Institución importante para el pueblo de Yarumal no nos debemos sentir con el derecho de quitarle a Yarumal su identidad propia. Creo que hemos cometido un grave pecado con el municipio de Yarumal pues queda automáticamente identificado con el término “misioneros”; esta es una idea que me suena muy “ABSOLUTISTA”. En nuestro caso MISIONEROS es sustantivo…. Yarumal es el complemento… o también ADJETIVO y por esta sencilla razón lo que debe identificar la revista no es el pueblo hermoso o feo de Yarumal, sino la vocación especifica que nos une y nos hace MISIONEROS.
- UNA PALABRITA SOBRE EL PROGRAMA DE FORMACIÓN
Es y ha sido siempre el talón de Aquiles! No podemos así, sin más ni más, descargar la responsabilidad en el superior general y su consejo. Tengo la convicción de que el gobierno general de este sexenio ha querido ser fiel a lo que se planteó en la Asamblea general de diciembre 2002, cuando el departamento de formación presentó un plan novedoso que fue aprobado –me atrevo a afirmar que sin mucha reflexión- (por la premura del tiempo), confiando en la buena implementación por parte de los nuevos superiores. Es un mal crónico entre nosotros dejar pasar temas tan candentes y trascendentales como este de la formación sin mayor lugar a la reflexión personal y comunitaria. Avalo la buena voluntad de quienes han buscado la mejor manera de implementar lo que hemos dado en llamar “descentralización de la formación”, pero me temo que el resultado ha sido la debilitación de la base que ha sustentado la vida del Instituto. Siento que se debe fortalecer la formación en la base que tradicionalmente ha sido el apoyo moral e ideológico del IMEY, so pena de dejar al Instituto sin respiración. Sin este pulmón, los demás centros de formación serán pulmoncitos aislados que terminarán agotándose y atomizando el Instituto.
Propongo que la Asamblea Consultiva reflexione detenidamente lo que se ha puesto en marcha durante estos últimos tres años, desde el programa específico del seguimiento vocacional hasta los resultados de los diversos centros de formación y el seguimiento de candidatos en experiencia de misión. Pienso que sin dejar lo que se ha puesto en marcha en sus aspectos positivos que deben ser muchos, debemos implementar un plan de formación que renueve o fortalezca la formación y el IMEY en nuestro centro de origen y de apoyo, llámese Yarumal, Medellín, Colombia. Manresa seguirá siendo siempre un punto de apoyo para los Jesuitas, Maryknoll para los Maryknollers –esa pequeña “Colina de María”, en la población de Ossinning, seguirá siendo un símbolo misionero para millones de Católicos estadounidenses; el bello jardín de la Rue du Bac para los Misioneros de Paris o la “Ciudad de la Alegría” en Calcuta (Kalkata hoy) para las Misioneras de la Caridad de la Madre Teresa y Turín e Italia para los miles de Salesianos y Salesianas presentes en unos130 países. Siempre necesitamos un punto de apoyo y en nuestro caso el “Seminario de Misiones de Yarumal” es nuestro símbolo, la visualización de lo que nos dio origen o como expresábamos en el aporte del equipo de Asia para la Asamblea General de diciembre 2002, refiriéndonos al fundador: “… el principio original y originante” de nuestra identidad como Misioneros de Yarumal.
- VARIOS:
Sobre el Gobierno General:
-He sentido a Jairo y al consejo como muy auto-suficientes en lo que han buscado implementar, como sin ninguna margen de error, dejando poco espacio a la crítica. Es por esto que han dejado la sensación de no saber escuchar clamores de muchos misioneros en diversos aspectos.
-He tenido la impresión de que en Jairo y el consejo ha primado más “el deber Ser”, que la realidad humana, concreta, de cada misionero. Son varios los casos de compañeros que se han sentido incomprendidos, mal juzgados, que se les ha desconocido hasta su dignidad humana, durante este período.
-No estoy de acuerdo con la expresión utilizada por el padre Jairo al firmarse como “coordinador general”. Sugiero que vuelva al término tradicional SUPERIOR GENERAL. Esto ni le quita ni le pone a su dignidad como ser humano. Este ministerio lleva este nombre, no porque quien ejerza el ministerio sea SUPERIOR al resto de los miembros del Instituto, sino porque es el que, por su oficio, tiene una visión GENERAL, es decir, abarca la TOTALIDAD del Instituto, o diríamos tiene una mirada del CONJUNTO, más profunda o SUPERIOR. O sea, no es simplemente un coordinador de programas invisibles o intangibles.
Sobre la estructura interna del Instituto:
-Creo que la macro-estructura de las llamadas ÁREAS CONTINENTALES es innecesaria e inconveniente. Ha sido un nombre elegante, sin pies ni cola. No creo que nuestro Instituto necesite incrementar sus estructuras. No subimos a 200 y queremos tener una macro - estructura como los Salesianos o los Jesuitas. Para mí el concepto de autonomía no es incompatible con la integración y la comunión; al contrario, la fortalece y la dinamiza.
-Es posible generar todo lo que disertamos sobre las áreas en cada región y al mismo tiempo, según la viabilidad de cada lugar, buscar la interrelación y ayuda mutua entre regiones. No se necesita que se llame AREA ANDINA para que tengan permiso oficial de ayudarse entre Perú y Ecuador o Bolivia. Creo que cada región puede perfectamente buscar su propia manera de desarrollar la identidad del IMEY, sin menoscabo del IMEY universal. Es posible un fortalecimiento de cada REGION, hacia una autonomía saludable, sin detrimento de la unidad del Instituto.
-Por otra parte, la autonomía que conduce a una mayor descentralización no debe basarse simplemente en la cuestión económica.
-Desde nuestra experiencia de Asia las áreas no han significado nada desde ningún punto de vista. Esta es la hora en que aún no sabemos quién del consejo es el encargado de la llamada Área Asiática.
Sobre nuestra salida de Filipinas:
-No me pareció bien la manera como el superior y el consejo hicieron el seguimiento de nuestra misión en Las Filipinas. No sólo fue un final muy abrupto, sino que también dejó heridas en algunos miembros del equipo IMEY sirviendo allí y, además, dejó mala imagen para el IMEY en la Iglesia local y en otros Institutos y congregaciones religiosas. Terminamos como ineptos e irresponsables. (Cf. Informe DOCUMENTO PURSAT, YARUMAL ASIA para la Asamblea Consultiva 2006).
La Deserción en el IMEY:
-Considero conveniente buscar ahondar en las causas de la deserción. Olímpicamente no podemos seguir descargando la responsabilidad en la flojera de X ó Y compañero/s que se fue/ron; y peor aún, lanzarlos a la plaza pública aprovechando la oportunidad de una homilía frente a un público que sólo viene a escuchar las cosas lindas del compromiso de muchos misioneros, no sus pecados.
-Opino que la poca calidad de la vida fraterna entre algunos de nosotros puede ser una de las causas. La construcción de la fraternidad es tarea de todos y no puede ser el milagro provocado por un superior general y su consejo. La Asamblea Consultiva puede dar algunas luces para salirle al paso a este problema.
-Pero además de la acogida fraterna debemos también revisar la actitud paternal a nivel local y general. Frente a una crisis personal lo que primero valora un hermano es sentir la paternidad de sus superiores. Sin la acogida paternal, que se debe originar en el Consejo, no es posible construir la fraternidad.
Documentos:
Le he sacado suficiente provecho a estos documentos de estudio que nos han llegado a Camboya: La Comunidad de Marcos, El Evangelio de Lucas, Discipulado, testimonio y Misión de los Hechos de los Apóstoles, Contemplativos en Misión, Misioneros en Contemplación. Los demás documentos mencionados en la encuesta no los he conocido.
Durante este segundo semestre, 2006 junto con John Albey Muñoz e Iván Campaña, hemos estado estudiando el documento sobre los Hechos de los Apóstoles.
Canonizaciones:
No sólo apoyo 100% el proceso actual de canonización del Fundador y de Mons. J. E. Jaramillo, sino que me parece de gran importancia para consolidar y posicionar el IMEY dentro de la vida institucional de la Iglesia.
Los 11 principios apostólicos:
Me parece innecesario hacer tanto énfasis en los llamados 11 principios de la acción evangelizadora del IMEY. Según mi opinión personal, si un superior le esgrime estos 11 principios a un obispo al firmar un contrato, si no se le ríe de frente, por lo menos se irá pensando: “estos misioneros creen que son los únicos que tienen la inserción, el testimonio, el diálogo interreligioso, etc en su haber”. Estos, que no son solamente 11, son unos principios muy generales aplicados no sólo por todas las Congregaciones e Institutos, siguiendo la dinámica de la reflexión teológica actual, sino también por muchas diócesis y aún cristianos de a pié.
No siendo más por el momento me suscribo como su seguro servidor, hermano y amigo,
OMER DE J. GIRALDO R. MXY
Misioneros de Yarumal - Camboya
Phnom Penh, Octubre 3, 2006
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