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No. 83 - 29 de septiembre de 2006 Contenido -FORMACION PERMANENTE EN COMUNIDAD Y EN COCHABAMBA -APORTE A LA REFLEXIÓN PARA LA ASAMBLEA CONSULTIVA IMEY 2006 -VIDA RELIGIOSA PARA OTRO MUNDO ES POSIBLE -SALUDO DEL NUEVO ACOLITO MXY DESDE LA SELVA PERUANA FORMACION PERMANENTE EN COMUNIDAD Bajar a Cochabamba (3000 mts. de altura) implica contemplar la ciudad por aproximadamente tres horas desde arriba. Durante todo el trayecto se divisa el Cristo de la Concordia (más alto que el que está sobre el Pan de Azúcar en Rio de Janeiro) y el paisaje semidesértico de este valle altiplanito en el corazón de Bolivia. Los Misioneros Javerianos en Bolivia nos concentramos en la Casa del Campesino, un bello lugar de la Arquidiócesis de CBBA para seminarios y encuentros, cerca de un lugar muy mariano y clásico de chicharrón llamado Quillacollo. Aunque los días son soleados aún hace un intenso frío seco especialmente por las noches. Cochabamba y sus pueblos ofrece una mezcla de historia y tranquilidad muy atractiva especialmente para estudiar. 2006 es un año de profundos cambios en Bolivia En Enero último asumió la Presidencia de la República por primera vez en la historia de Bolivia un indígena : el Sr. Evo Morales Ayma. Mucho se habla por estos días de los Pueblos Originarios y la Nueva Bolivia. Esto nos hizo pensar que un buen tema de estudio podría ser adentrarnos más en la Historia de Bolivia y en la Espiritualidad del mundo andino. Nuestros hermanos Profesos estudiantes de Teología en la Universidad Católica de CBBA prepararon la casa convenientemente para este evento en un estilo muy IMEY. Comenzamos nuestro encuentro con un Happy Hour el Lunes por la noche. El Martes 11 de Julio por la mañana nos reunimos con el Dr. Juvenal Quispe, Teólogo, Abogado e Historiador, peruano de origen pero boliviano de corazón. Nos ayuda a comprender por qué en Bolivia a lo largo de 181 años de vida Republicana han gobernado algo más de 160 presidentes distintos; del por qué ha surgido un presidente indígena. Junto a él reflexionamos acerca de las relaciones Iglesia-Estado en tiempos de la Colonia, la Revolución Agraria de 1952 y las revueltas indígenas de los últimos tiempos y todo el grado de conflictividad entre los diferentes poderes del Estado: Civil, Armado, Religioso, Popular. Nuestro expositor nos ayuda a comprender mejor el profundo significado de la elección de EVO para el pueblo campesino-indígena boliviano. Por la tarde de este día nos reunimos con el Lic. Víctor Bascopé, miembro de la Comisión de Cultura del Episcopado Boliviano. Nos invita a "acullicar hojas de coca", es decir mascar las hojas de coca, la gente usa un vocablo quechua "pijchar coca", palabra que en colombiano tiene un significado muy diferente. Y "pichando coquita" a nadie le da sueño y Víctor nos introduce en el PACHA, que designa el Universo Andino, pacha es un principio existencial de vitalidad, de paridad fundamental, de unidad total y reciprocidad complementaria, de armonía universal. También entramos en el mundo del PACHAKUTI o historia desde la perspectiva de la realización plena. Bajo los rayos del sol cochabambino Don Víctor nos introduce en el espiral de los soles y de como se produce un cataclismo en el IV sol y con la llegada de los españoles comienza la obscuridad del V sol. Nombres muy familiares para nosotros como Tupac Amaru, Atawallpa, Tupac Katari, verdaderos martíres del peregrinar de los Pueblos Originarios Andinos. Nos interrelaciona en el Pachakuti "La Marcha por la Vida, la Coca y la Soberanía Nacional"(1994), "La Marcha de las Mujeres Cocaleras"(1995),"La Guerra del Agua"(2000), "La Guerra del Gas"(2003), luchas por la dignidad, luchas por la identidad, luchas por los recursos nacionales naturales, y el retorno del Sistema del Ayllu, es decir la Comunidad que se deja regir por el Espíritu. Nos contagiamos con este espíritu tan dinámico y nos vamos una tarde de tour por el Valle Alto de CBBA: visitamos Tarata (tierra de 3 presidentes bolivianos), Cliza, lugar precolombino donde almorzamos pichones y cuy asados y unas buenas cervezas Wari; una parada en San Benito para compartir un poco de chicha y jugar tejo con un viejo Catequista. Seguimos contemplando el retorno del Ajayu o Espíritu de las profundidades de los Pueblos Indígenas y Originarios. El Ajayu ha vuelto desde las entrañas de la Pachamama (madre tierra) reivindicando el derecho a la vida. Y seguimos adentrándonos y contemplando tanta riqueza espiritual en este mundo andino hasta llegar a expresar nuestros sentimientos orando con símbolos al hacer nuestras ofrendas (qh'oa) de gratitud a la Pachamama por tan grande privilegio de salir de las tierras estériles de la ignorancia y sumergirnos en las aguas de la Sabiduría Andina preservada a lo largo de los siglos por nuestros compañeros Yatiris. Para nosotros como miembros del IMEY ha sido un gran regalo del Señor compartir estos días de estudio, reflexión y sobre todo contemplación de un misterio viviente como es la Espiritualidad Andina que nos ayudará a inculturar nuestra Misión con mayor profundidad y compromiso. Invitamos a todos nuestros compañeros a realizar experiencias similares en sus regiones. Germán Mejías mxy IR AL INDICE APORTE A LA REFLEXIÓN PARA LA ASAMBLEA CONSULTIVA IMEY 2006 El benedictino Anselm Grûm afirma en alguno de sus libros, que en alemán, el verbo “agradecer” deriva de “pensar”. Y añade: “El Ángel de la gratitud querría enseñarte a pensar de manera justa y consciente”. Y “pensar” para otro autor es “amar”. Como un acto de amor a mi IMEY quiero expresar mi gratitud pensando en voz alta lo que es para mí, lo que quisiera fuera de verdad el IMEY en este momento de mi vida y de la vida del Instituto. Agradezco a quienes me dan esta oportunidad de hacerlo. Lo hago con amor, con pasión, con sinceridad, con respeto, con libertad. Voy desgranando mi pensamiento en diez puntos. 1. Institución versus Misión. Somos un grupo minúsculo. Reducido. Con unas estructuras anquilosadas y enormes. Lentos. Paquidérmicos. Apegados al pasado. Demasiado estructurados. Una estructura pesada. Que se deja sentir con el peso de la ley. De otro lado, somos por carisma fundante, para la Misión. Y la Misión es por su naturaleza dinámica, audaz, atrevida, ligera, vivencial, creativa, soñadora, respetuosa e inoportuna. “La misión renueva la Iglesia” según el Papa Juan Pablo II. Si nosotros que somos para la Misión, Misión en acción, no vivimos la enjundia de la renovación, entonces, ¿Qué somos? La Misión es fuego, vida, pasión. En palabras de nuestro Fundador, la Misión se define por el celo. Este celo lo está ahogando, enfriando, destruyendo la estructura que se llama en nuestro caso, la Institución. Hablamos de descentralización. Es una buena palabra y muy oportuna para este tiempo, sobre todo para el IMEY. Pero, al contrario, me parece que se fortalece la centralización. Hay actitudes que ofuscan y confunden. La estructura por naturaleza es cerrada. Hay el peligro de identificar estructura e institución. La Misión es apertura. Y puede muy bien la Institución encerrarla, ahogarla. Propongo: 1. Que conversemos más sobre la llamada descentralización: De la formación, de los Consejos Regionales, de los fondos regionales, de la distribución del personal. 2. Establecer mecanismos de consulta. Este que nos proponen y del cual estamos haciendo uso ahora, es bueno. Escuchar la base un tanto desarmados, sin prejuicios, sin antecedentes, sin informes previos. 3. Simplificar estructuras. 2. Un IMEY desubicado. Lo va dejando el tren de la historia. Somos por genética desactualizados. Estamos llamados a ser protagonistas y vamos en los últimos puestos. Nos contentamos con ser espectadores. Otros nos llevan la delantera. La Misión por naturaleza es vanguardia. Avanzada. Pero otra cosa reflejamos en nuestra pastoral, en la misma formación, en el pensamiento y en nuestros proyectos. Si me piden que defina al IMEY con una sola palabra, con dolor, tendría que decir: “mediocridad”. Seguimos improvisando, cambiando la formación. Nuestra pastoral no es misionera. Tampoco lo es nuestra teología. Nos urge: 1. Que la formación ya vaya asentando cabeza, sepamos a qué atenernos en el currículo, que los muchachos tengan claridad en su horizonte de formación, en sus etapas y que la diversidad sea posible en formación. 2. La teología en el IMEY sea misionera: Misionera nuestra predicación, misionera nuestra opción, misioneros nuestros retiros, nuestra formación permanente. 3. Que la pastoral evidencie con claridad la animación, la centralidad de la MISIÓN, la vocación misionera del Pueblo de Dios. 3. Un IMEY sin comunicación. La comunicación es hoy por hoy la que define al ser humano. Ser persona es comunicación a imagen de la santa Trinidad que es comunicación. Porque la comunicación define nuestras relaciones. Somos en la medida de estas relaciones. ¿Qué pasa en el IMEY? Nos vamos tirando la pelotita unos a otros y nos quedamos mudos, aislados, incomunicados. El Consejo dice que es el equipo de Asia quien debe asumir la dirección de las comunicaciones y, Asia, con toda razón, dice que debe ser el Consejo. Es verdad que hoy las distancias se han reducido. Pero no las responsabilidades. No se ve tan funcional el hecho de que el Consejo deje esto a miles de kilómetros en manos de gentes, muy capaces, pero muy ocupadas. La comunicación es el índice de la actualización en el IMEY. No hay comunicación, pues NO hay actualización. La comunicación define las relaciones. No hay comunicación, pues NO hay relaciones. ¡Grave! Nos perdemos en la maraña del olvido. Hay un voluntarismo innato entre nosotros. Creemos que todo se hace con buena voluntad y no hacemos seguimiento a los procesos, no preparamos la gente para lo que es nuestro. Los mismos documentos emanados del Consejo NO nos llegan. Todo se deja en manos de gente de ‘buena voluntad’ que resulta no hacer nada. No hay decisión, no hay organización y los responsables nos dejan con las manos vacías. Pienso que es hora de: 1. Que la comunicación interna del IMEY se centre en manos del Consejo, con expertos como se quiera, pero desde el Consejo. 2. Que se personalice más la comunicación entre los Superiores y la base. 3. Que practiquemos aquello de “expertos en humanidad”. 4. Hay desigualdad en el IMEY. Van apareciendo grupos todo-poderosos y grupos que mendigan. Van apareciendo mesas opíparas y a su alrededor, otros que recogen migajas. Esto resulta escandaloso en un Instituto llamado, por vocación, a la solidaridad, a la fraternidad. Hay quejas y dolores en este campo. Esto no se dice a la deriva como para crear run-runes que pasen luego de la hipótesis a la comprobación. No. Esto obedece a hechos concretos. En períodos de gobierno anteriores se subsidiaba a misiones más pobres. Hoy, con la idea, por la demás laudable, de la autogestión se quiere ignorar las desigualdades. Una cosa es la autogestión como principio y otra, muy remota, la práctica. El fondo de USA no se creó para una Misión específica. Se hizo para el IMEY. Es el gobierno general quien distribuye estos fondos. ¡Por Dios! Que esto no obedezca a privilegios o favoritismos. Que esto no se vuelva un asunto de rapiña, de disgustos, de desigualdades, de divisiones. Para eso es el gobierno general. A él le toca velar por cada uno de los miembros del Instituto. Para la revisión propongo: 1. Que sea el gobierno general quien administre los fondos continentales (llamaría así a los de USA, BELGICA, etc.) para que pueda atender a proyectos y necesidades de las fraternidades. 2. Que haya asesoramiento en los procesos autogestionarios de áreas, regiones, zonas. 3. Que haya diálogo con regionales y demás superiores sobre problemas económicos, y sobre todo, de subsistencia… 5. Hay dolor IMEY. Como seres humanos llevamos a nuestras espaldas mucho dolor. Es consecuencia de nuestra condición frágil, pecadora. En el camino estos dolores se acumulan. En nosotros este sufrimiento debe ser redentor pues nos acerca a quien dio la vida por nosotros. Pero hay muchos dolores, sufrimientos en el IMEY que podrían ser evitables y que son innecesarios. Aunque el carisma nos identifica, no todos sirven o servimos para todo. No todos pueden estar en los mismos climas. No todos pueden aprender lenguas. La capacidad de inserción no es igual en todos. Las fraternidades no son iguales. Los temperamentos y caracteres son diversos. El cansancio también nos sobrecoge. Hay estados sicológicos que nos paralizan. Juzgar no es evangélico. La comprensión es necesaria. En lenguaje evangélico se llama misericordia, compasión. Entre nosotros la llamaríamos simplemente, fraternidad. Hay quien agudiza nuestros dolores triste y arbitrariamente. Se olvida la persona. Prima la ley, la institución. A rajatabla se nos quiere igualar a todos. Hay imposición y opresión. Cuántas desbandadas se deben a estos criterios inconsultos de poder, de autoritarismo, de legalismo. Muchas causas alegadas por quienes dejan el IMEY, se deben a la misma institución: Falta de acogida, de comprensión, de respeto, de equipo, de escucha. Aquí sobreviene un dolor más profundo: Dolor IMEY. Es el dolor de verlo deshilachado, descuadernado, frío, sin calor humano. Sin horizontes. Sin fuego en el corazón. Sin un hilo conductor. Hay que escuchar el dolor en el IMEY. Hay voces a gritos que nos aturden y seguimos impertérritos, peor, indiferentes. Cito una frase memorable: “En el bien de los individuos en su conjunto, está el bien de la institución. Jesús, en gesto inolvidable que definía su propia misión, defendió al hombre frente al Sábado, y fue condenado a muerte por aquellos que defendían el Sábado frente al hombre”. Hemos perdido la noción de humanidad. Este dolor nos parte el alma. En este campo me atrevo a proponer: 1. Que nuestra convivencia sea más amable, más fraterna, más cercana. En este punto hay que insistir mucho, sobre todo, en la integración y vivencia de las fraternidades. 2. Tener corazón misericordioso con nuestros hermanos en situaciones más difíciles, e incluyo, con quienes por distintas circunstancias, han tenido que dejar el IMEY o están en trámites de hacerlo. 3. El Consejo, si no es el Superior General, debería tener uno de los Consejeros como responsable de atender a estas personas y hacer un seguimiento humano, cristiano, evangélico. Hemos tenido una asociación de “exseminaristas”. ¿Son menos importantes, menos significativos en el concierto de Iglesia, de IMEY, los sacerdotes que han tenido que salir de nuestra Institución? 6. Falta diálogo. “Cuando creíamos que teníamos todas las respuestas, de pronto, cambiaron todas las preguntas” (Mario Benedetti). Hay dos peligros graves hoy en el IMEY: 1. Creer que lo sabemos todo. De pronto, algunas instancias de gobierno así lo manifestan. 2. Creer que todo está bien. Y entonces, no escuchamos y si se escucha es porque ya se tiene por anticipado la respuesta a toda inquietud planteada. Esto es una desubicación histórica. Eso es jugar con las personas. Es matar la institución. Hoy tendemos manteles y dialogamos. Parece que sólo se dialogara con quienes creemos que están de acuerdo con nuestras convicciones. O que la verdad ya está definida en el IMEY. Este IMEY es obra de todos. Es construcción comunitaria. No podemos prescindir de nadie. Ninguno está descalificado a no ser que él mismo lo decida. La viga de amarre de todo este andamiaje es el diálogo. La plegaria tercera de Niños nos recuerda: “Haz, Señor, que nos miremos, que dialoguemos como hermanos”. Hay que dialogar con la verdad, en busca de la verdad para compartirla y construirla juntos. Esto exige una buena base de información, estudio serio de la realidad del IMEY, un diagnóstico que nos ayude a evidenciar nuestros recursos, nuestros valores, también nuestras debilidades, limitaciones para aunar fuerzas y, juntos, todos, llevar nuestra institución a puerto seguro. El diálogo exige acompañamiento. Si el diálogo fuera más común entre nosotros, podríamos prever tantas tormentas en nuestros misioneros que van degenerado en ruinas personales y causan heridas que no cicatrizan. Hemos dejado acumular muchas crisis que ahora reclaman nuestra paternidad. Un diálogo oportuno ayudaría a encausar el ministerio de tantos que nos acusan de ser la causa de sus fracasos. Los hemos dejado solos. Los hemos ‘utilizado’. Cuando tuvieron que dejarnos por X motivo, cesó nuestra paternidad para con ellos, se acabó nuestra fraternidad. Sólo cuando somos ‘buenitos’, servimos. ¡Qué pobreza! Sobre esta temática propongo: 1. Que el diálogo se defina como el tema central y el ejercicio práctico de la Asamblea Consultiva. Escucharnos, dar espacio a lo que la gente está diciendo, parar los ‘run-runes’. 2. Que haya una comisión que seleccione por temas, todo el material enviado por los misioneros y trabajar esto en la Asamblea siguiendo el método “FODA”, u otro si lo hay mejor. 3. Declarar a la Asamblea Consultiva ‘indefinida en tiempo y espacio’, es decir, que no se reduzca a los días fijados y a los elegidos según el decreto de convocatoria, sino que se amplíe hasta la próxima Asamblea General con comisiones, temas de estudio, reuniones por zonas, regiones, áreas, etc. Esto nos dará una Asamblea General más participativa, mejor preparada y un material más cercano a nuestra realidad. 7. Las llamadas ‘Áreas’. Son una criatura abortiva. Sin comadrona y sin maternidad responsable. Son hijas de decretos. No se pensó en su gestación, en sus procesos, en su acompañamiento. El proceso ha sido un fracaso. Los responsables del Consejo para acompañar a las ‘Áreas’ no han tenido iniciativa válida alguna que valga la pena. Y el Consejo en su conjunto parece echar para atrás. No se ha escuchado a la base. Pareciera que al Consejo sólo le interesara la ‘autogestión’ económica. Lo demás seguiría lo mismo. Esto confirmaría la tesis de que somos una empresa económica y no la realización del sueño del Padre Fundador de “salvar al mundo entero”. Este es otro dolor profundo en el IMEY. Las ‘Áreas’ necesitan creatividad, imaginación, iniciativas. Y de esto, ¡pocón, pocón! Nuestros REGIONALES necesitan de una estructura nueva, de criterios nuevos, de medios novedosos en la comunicación, en la ejecución, en la organización, en la animación, en la formación, en la distribución del personal, en la atención a las fraternidades y a cada miembro del IMEY en particular bajo su responsabilidad. Presiento que hemos retrocedido. Esto de las ‘Áreas’ como propuesta de la Décima Asamblea es una novedad. Es válida la idea… “¿Quién le ha puesto el cascabel al gato? ¿Quién está craneando las Áreas? En el ‘Área’ Andina no hemos tenido sino disgustos. Lo mismo sabemos del África y del Asia. A este respecto propongo: 1. Una revisión a fondo en la Asamblea Consultiva de las ‘Áreas’. 2. Que se vea la posibilidad de nombrar responsables de las ‘Áreas’ no necesariamente a miembros del Consejo, sino a otras personas, preferentemente a quienes viven en las ‘Áreas’. 3. Plantear hasta la Asamblea General una o dos metas máximo en cada ‘Área’, metas evaluables. 8. Promoción, animación. Aquí está el secreto para la subsistencia del IMEY. No tanto en la formación. Hemos hecho de la formación un tabú, un fantasma y no hemos ido a la raíz. La raíz es la promoción y la animación. Tener un buen equipo de promoción y animación en cada Área (¡volvemos a las Áreas, Dios mío!), daría garantía al IMEY de retroalimentación, de fortalecimiento, de seguimiento a los programas, proyectos en las zonas, regiones, Áreas. Sobre todo a la formación. Ahora todo es incierto. La desbandada, la tasa de envejecimiento, cierto cansancio congénito, el afán de ubicarse en centros y, no por insignificante, las grandes dificultades para la selección y acompañamiento de nuestros candidatos, van haciendo de la promoción vocacional un desafío prioritario en el IMEY. No esperemos que Colombia se nos secularice del todo como el primer mundo. Hoy se discute en el IMEY si animación y promoción deben ir juntas o separadas. Soy de la tesis de que la animación fortalece la promoción y la promoción define la formación. Primero en mi concepto, es la animación. Creo que hemos retrocedido en este campo. Hemos vuelto a la animación parroquial, provinciana cuando tenemos hoy televisión, internet. Aquí habría que volver a tocar los MEDIOS DE COMUNICACIÓN. La animación nuestra es pobre y este ‘pobre’ como sinónimo de ineficiencia. Pobre en: estructuras, criterios, medios, personal, financiamiento, lanzamiento, cobertura. No somos lanzados, atrevidos, audaces. Un programa en televisión hace por mil. O más. Una buena página Web da imagen, siembra inquietudes, aglutina gentes, convoca voluntades, genera solidaridad, ‘vende el producto’ y busca ‘clientela’. Tenemos la Revista “YARUMAL”. ¡Congratulaciones por el nombre! ¡Un acierto! Pero esta revista se queda en Colombia. Surge una pregunta en el IMEY: ¿Qué es lo prioritario entre nosotros? Propongo 1. Definir nuestra ANIMACIÓN MISIONERA con visión técnica de publicidad. 2. Asesoramiento de laicos/as capaces. 3. Hacer de la Animación, la Promoción y los MMSS un solo organismo en el IMEY. 9. La Misión Ad Gentes. Hubo un tiempo en que este tema causaba escozor, rabia, inquietudes, zozobra, sentimientos encontrados, criterios disparados. Parece que se le echó agua al fuego. Primaron otros intereses. Era mejor no discutir el tema. Era más provechoso hablar de paz, así fuera un tanto ficticia. Se buscaba un equilibrio. El logro final fue acallar voces discordantes que pensaran en voz alta sobre esta temática. Sin embargo, las consecuencias son graves: Nuestros candidatos cuando van más allá, a la Misión Ad Gentes, sufren un choque total y viene la desbandada. Tienen argumentos: La Misión Ad Gentes no es lo nuestro. Es opcional. Pueden exigir otros campos de trabajo. Suena tentadora la invitación de nuestros Prelados de ir a trabajar con Ellos a diócesis pobres de clero, aduciendo el argumento de que allí habíamos comenzado. Estamos retrocediendo setenta años de historia. A la tentación se añade la comodidad. Pero esta comodidad está arropada subrepticiamente con una indolencia teológica seria diciéndonos que todo es misión. Cuando todo es misión, la Misión desaparece. Volver a leer los números 33 y 34 de la Redemptoris Missio nos haría mucho bien. Si no tenemos claridad en esto de la Misión Ad Gentes, la formación falla y estaríamos fallando en el fin específico del IMEY. Estaríamos fallando en nuestra espiritualidad y esto ya sería el acabose. Cuando hablo de esto no descalifico a nadie y, menos los frentes de trabajos que ha tenido el IMEY. Máxime hoy, cuando se abren con tanto entusiasmo centros de Misión en Asia, en África y también en América entre indígenas: Centros todos de primer anuncio. Mi problema está en la conciencia que el IMEY tiene acerca del PRIMER ANUNCIO, la Misión Ad Gentes, la Primera Evangelización. Donde estemos tenemos que ser Misioneros Ad Gentes animando a las Iglesias particulares en su vocación a la Misión universal como sus primeros responsables juntamente con sus Pastores, animando a los presbiterios, a los seminarios, a las/os religiosos/as, al Laicado. Esta es nuestra vocación primera: Animadores de la Misión universal y nuestro campo específico: La Misión Ad Gentes. Ahora propongo: 1. Retomar el proceso de concientización sobre la Misión Ad Gentes en nuestro Instituto. 2. Tener claridad sobre este particular en la Formación, Animación y en la Promoción. 3. Fortalecer nuestras misiones Ad Gentes. 10. Nuestra vocación a la SANTIDAD. El Instituto es mi escuela primera, única de Santidad o no es nada para mí. Esta palabreja de ser ‘santos’ es otro tabú en el IMEY. La vocación cristiana es la Santidad. Y yo por opción, por consagración específica, concreta, libre he entrado a formar parte de un grupo (“este es el grupo que busca al Señor”, salmo 23) que se define por su vocación radical a la Santidad. Hace días pienso esto y no puedo menos que gritarlo a voz en cuello. Nuestro IMEY no está trabajando desde y para la Santidad. Hasta nos preguntan si queremos que nuestro Fundador y Mons. Jaramillo sean declarados ‘santos’. Y yo añado: ¿Por qué no otros más con Ellos? Acepto que esto puede ir en otra dirección pero apunta a la misma meta. Mis preocupaciones van en este sentido: 1. No se habla del tema. 2. No se insiste en los medios para lograrla. 3. La juventud no entiende esta temática y los viejos no la asumimos. 4. La espiritualidad en el IMEY sigue siendo tema pendiente. 5. Fácilmente justificamos nuestras ausencias a retiros, convivencias, talleres sobre espiritualidad, oración, contemplación. O simplemente no los hay. 6. En el proyecto personal de vida tiene poca relevancia nuestra espiritualidad, la ascesis, el sufrimiento, la cruz de cada día. 7. La Promesa y los votos siguen siendo cuestionados. 8. La fraternidad es asunto de conveniencias, de empatías, de camaraderías, hasta de hotelería. 9. Nuestra solidaridad comienza a resquebrajarse. 10. La técnica, la eficiencia dejan poco campo a la acción del Espíritu, a la Providencia amorosa del Señor, recortando así la visión universal de nuestra Misión, reduciendo el celo a proyectos personalistas y encerrando nuestro horizonte en el corto espacio de nuestra miopía. En este punto propongo: 1. Los Superiores a todo nivel hagan acompañamiento a los miembros del IMEY a su cargo, en este campo de la vida espiritual. 2. Santidad en el IMEY igual a: Celo, espiritualidad y fraternidad. Estas tres cosillas tienen que ir juntas, inseparables, cada una apoyándose en la otra y las tres formando una unidad compacta. 3. En los proyectos de vida comunitaria y en los proyectos personales, la vida espiritual debe ser el eje trasversal. Cochabamba 21.09.06 jesús e. osorno g. mxy IR AL INDICE VIDA RELIGIOSA PARA OTRO MUNDO ES POSIBLE Alexander Jaimes Hablando desde una experiencia personal, desde lo que va calando en lo más profundo de cada persona con un espíritu visionario y una apertura del compartir, sumergidos en un mundo que cada dia nos sorprende con lo novedoso y lo distinto, un mundo en el que aprendemos dia a dia a conjugar lo viejo con lo nuevo, expectantes a un futuro incierto que amenaza la dignidad de los más débiles; nos preguntamos ¿qué vida religiosa es posible para este otro mundo?, tan diverso en lo cultural y en lo religioso: que nos invita a abrirnos al compartir en el encuentro con lo diferente. El CONSAGRARSE a una VIDA RELIGIOSA no significa separarse del mundo, sino que estando en el mundo y con el mundo debe ser testimonio de otro mundo posible del que se está convencido por la experiencia que da la intimidad con Dios, un Dios que quiere misericordia y se gloría en que el hombre tenga vida, en abundancia y dignidad: este es el anhelo de Dios. Somos llamados y enviados por el mundo a anunciar la Buena Nueva, especialmente a los excluidos que debemos acoger para los cuales y con los cuales debemos ser alternativa de otro mundo posible. Para ser fieles a nuestra propia identidad y recuperar lo esencial, la vida religiosa necesita romper sus esquemas, esos que la aíslan y separan de la realidad. Este rompimiento nos invita a cuestionar y abandonar muchas rutinas e inercias que se han instalado en nuestro imaginario colectivo. La vida religiosa que buscamos es un dinamismo que no tiene un punto de llegada, es camino de enseñanza y aprendizaje, fidelidad y seguimiento; es movimiento que invita a adentrarnos en una Espiritualidad más Pascual, más profundamente humana. Es invitación a caminar hacia otros lugares geográficos y simbólicos: desierto, periferia, fronteras, nuevos areópagos. Adentrarnos en lo simbólico y geográfico de la soledad como experiencia de Dios en la desnudez de lo esencial, es decir abriéndonos a la experiencia de Dios desde nuestra verdad desnuda, unificando y fortaleciendo nuestra existencia y haciendo posible la libertad y la osadía para obedecer y desobedecer, para decir sí o no cuando la causa de Dios lo requiere; lugares geográficos y simbólicos donde se les niega todo poder a los hombres y mujeres, incluso el de poder ser y vivir dignamente. La vida religiosa tiene en su seno la comunión, es llamada a ser mediación de comunión en la humanidad: estar en las fronteras de la vida suscitando, encarando conflictos y apoyando en el enriquecimiento desde el que puede surgir lo nuevo pues las fronteras son lugares de cruce de posibilidades, lugares de encuentro, diálogo y comunión. Es el encuentro del yo con lo otro, el otro y con Dios presente en las realidades diversas. Se vislumbra entonces un nacer de nuevo de la vida religiosa, una vida religiosa con ansias profundas de nueva espiritualidad, comunidades pequeñas y próximas a la gente excluida, sin protagonismo y aportando con sencillez y naturalidad lo que son. Una vida religiosa más mística, más política y más humana, más vecina y más ciudadana, más ágil y flexible, comunidades con poca estructura, abiertas a compartir techo, vida, organización con otras y otros, sin hacer demasiados programas, caminando al lado de la vida e intentando leer creyentemente lo que va aconteciendo. Eso sí el “nacer de nuevo” está sometido a la lentitud de todo crecimiento en lo real. IR AL INDICE SALUDO DEL NUEVO ACOLITO MXY DESDE LA SELVA PERUANA Saludamos a todos nuestros hermanos misioneros en todo el mundo, a todos nuestros benefactores y a toda la gente que de una u otra forma están vinculadas a este proyecto del Imey que es el anuncio de Cristo en todo el mundo y en especial a los que no lo conocen. Desde el Perú nos reportamos el equipo misionero que trabaja en la selva peruana en las riveras del río Ucayali y sus afluentes. En estos días los misioneros Javerianos de Yarumal estuvimos reunidos para retomar energías entorno al padre mediante los retiros espirítales que se hacen bimensualmente el tema fue "La misión desde la carta encíclica La misión de Cristo Redentor" estuvo dirigido por los padres misioneros de Guadalupe y contó también con la presencia de los sacerdotes del vicariato apostólico, fueron dos días de interiorización de nuestra labor misionera y de como la estamos realizando. Terminado el retiro nos hemos reunido el equipo de los Misioneros de Yarumal para revisar compromisos y para preparar el tema de la Asamblea Consultiva. El viernes 15 de septiembre en la capilla del Vicariato Apostólico con la asistencia de los sacerdotes y amigos se llevo a cabo la Eucaristía en la cual se le confirió el ministerio del lectorado al misionero JUAN PABLO AGUILAR en un ambiente de fraternidad y unidad con toda la iglesia de Pucallpa. Ya en estos días estamos retornando a nuestros lugares de misión, pedimos a todos nuestros hermanos en las diferentes latitudes del planeta pedir por esta misión del Perú y en especial por las comunidades indígenas. No siendo mas me despido de todos mis hermanos misioneros y amigos en el mundo. Juan Pablo Aguilar Misioneros Javeriano de Yarumal en el Perú. IR AL INDICE
No. 83 - 29 de septiembre de 2006
-FORMACION PERMANENTE EN COMUNIDAD Y EN COCHABAMBA -APORTE A LA REFLEXIÓN PARA LA ASAMBLEA CONSULTIVA IMEY 2006 -VIDA RELIGIOSA PARA OTRO MUNDO ES POSIBLE -SALUDO DEL NUEVO ACOLITO MXY DESDE LA SELVA PERUANA
En Enero último asumió la Presidencia de la República por primera vez en la historia de Bolivia un indígena : el Sr. Evo Morales Ayma. Mucho se habla por estos días de los Pueblos Originarios y la Nueva Bolivia. Esto nos hizo pensar que un buen tema de estudio podría ser adentrarnos más en la Historia de Bolivia y en la Espiritualidad del mundo andino. Nuestros hermanos Profesos estudiantes de Teología en la Universidad Católica de CBBA prepararon la casa convenientemente para este evento en un estilo muy IMEY. Comenzamos nuestro encuentro con un Happy Hour el Lunes por la noche.
El Martes 11 de Julio por la mañana nos reunimos con el Dr. Juvenal Quispe, Teólogo, Abogado e Historiador, peruano de origen pero boliviano de corazón. Nos ayuda a comprender por qué en Bolivia a lo largo de 181 años de vida Republicana han gobernado algo más de 160 presidentes distintos; del por qué ha surgido un presidente indígena. Junto a él reflexionamos acerca de las relaciones Iglesia-Estado en tiempos de la Colonia, la Revolución Agraria de 1952 y las revueltas indígenas de los últimos tiempos y todo el grado de conflictividad entre los diferentes poderes del Estado: Civil, Armado, Religioso, Popular. Nuestro expositor nos ayuda a comprender mejor el profundo significado de la elección de EVO para el pueblo campesino-indígena boliviano.
Por la tarde de este día nos reunimos con el Lic. Víctor Bascopé, miembro de la Comisión de Cultura del Episcopado Boliviano. Nos invita a "acullicar hojas de coca", es decir mascar las hojas de coca, la gente usa un vocablo quechua "pijchar coca", palabra que en colombiano tiene un significado muy diferente. Y "pichando coquita" a nadie le da sueño y Víctor nos introduce en el PACHA, que designa el Universo Andino, pacha es un principio existencial de vitalidad, de paridad fundamental, de unidad total y reciprocidad complementaria, de armonía universal. También entramos en el mundo del PACHAKUTI o historia desde la perspectiva de la realización plena. Bajo los rayos del sol cochabambino Don Víctor nos introduce en el espiral de los soles y de como se produce un cataclismo en el IV sol y con la llegada de los españoles comienza la obscuridad del V sol. Nombres muy familiares para nosotros como Tupac Amaru, Atawallpa, Tupac Katari, verdaderos martíres del peregrinar de los Pueblos Originarios Andinos. Nos interrelaciona en el Pachakuti "La Marcha por la Vida, la Coca y la Soberanía Nacional"(1994), "La Marcha de las Mujeres Cocaleras"(1995),"La Guerra del Agua"(2000), "La Guerra del Gas"(2003), luchas por la dignidad, luchas por la identidad, luchas por los recursos nacionales naturales, y el retorno del Sistema del Ayllu, es decir la Comunidad que se deja regir por el Espíritu.
Nos contagiamos con este espíritu tan dinámico y nos vamos una tarde de tour por el Valle Alto de CBBA: visitamos Tarata (tierra de 3 presidentes bolivianos), Cliza, lugar precolombino donde almorzamos pichones y cuy asados y unas buenas cervezas Wari; una parada en San Benito para compartir un poco de chicha y jugar tejo con un viejo Catequista. Seguimos contemplando el retorno del Ajayu o Espíritu de las profundidades de los Pueblos Indígenas y Originarios. El Ajayu ha vuelto desde las entrañas de la Pachamama (madre tierra) reivindicando el derecho a la vida. Y seguimos adentrándonos y contemplando tanta riqueza espiritual en este mundo andino hasta llegar a expresar nuestros sentimientos orando con símbolos al hacer nuestras ofrendas (qh'oa) de gratitud a la Pachamama por tan grande privilegio de salir de las tierras estériles de la ignorancia y sumergirnos en las aguas de la Sabiduría Andina preservada a lo largo de los siglos por nuestros compañeros Yatiris. Para nosotros como miembros del IMEY ha sido un gran regalo del Señor compartir estos días de estudio, reflexión y sobre todo contemplación de un misterio viviente como es la Espiritualidad Andina que nos ayudará a inculturar nuestra Misión con mayor profundidad y compromiso. Invitamos a todos nuestros compañeros a realizar experiencias similares en sus regiones.
Germán Mejías mxy
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APORTE A LA REFLEXIÓN PARA LA ASAMBLEA CONSULTIVA IMEY 2006
El benedictino Anselm Grûm afirma en alguno de sus libros, que en alemán, el verbo “agradecer” deriva de “pensar”. Y añade: “El Ángel de la gratitud querría enseñarte a pensar de manera justa y consciente”. Y “pensar” para otro autor es “amar”. Como un acto de amor a mi IMEY quiero expresar mi gratitud pensando en voz alta lo que es para mí, lo que quisiera fuera de verdad el IMEY en este momento de mi vida y de la vida del Instituto. Agradezco a quienes me dan esta oportunidad de hacerlo. Lo hago con amor, con pasión, con sinceridad, con respeto, con libertad.
Voy desgranando mi pensamiento en diez puntos.
1. Institución versus Misión. Somos un grupo minúsculo. Reducido. Con unas estructuras anquilosadas y enormes. Lentos. Paquidérmicos. Apegados al pasado. Demasiado estructurados. Una estructura pesada. Que se deja sentir con el peso de la ley. De otro lado, somos por carisma fundante, para la Misión. Y la Misión es por su naturaleza dinámica, audaz, atrevida, ligera, vivencial, creativa, soñadora, respetuosa e inoportuna. “La misión renueva la Iglesia” según el Papa Juan Pablo II. Si nosotros que somos para la Misión, Misión en acción, no vivimos la enjundia de la renovación, entonces, ¿Qué somos? La Misión es fuego, vida, pasión. En palabras de nuestro Fundador, la Misión se define por el celo. Este celo lo está ahogando, enfriando, destruyendo la estructura que se llama en nuestro caso, la Institución. Hablamos de descentralización. Es una buena palabra y muy oportuna para este tiempo, sobre todo para el IMEY. Pero, al contrario, me parece que se fortalece la centralización. Hay actitudes que ofuscan y confunden. La estructura por naturaleza es cerrada. Hay el peligro de identificar estructura e institución. La Misión es apertura. Y puede muy bien la Institución encerrarla, ahogarla.
Propongo: 1. Que conversemos más sobre la llamada descentralización: De la formación, de los Consejos Regionales, de los fondos regionales, de la distribución del personal. 2. Establecer mecanismos de consulta. Este que nos proponen y del cual estamos haciendo uso ahora, es bueno. Escuchar la base un tanto desarmados, sin prejuicios, sin antecedentes, sin informes previos. 3. Simplificar estructuras.
2. Un IMEY desubicado. Lo va dejando el tren de la historia. Somos por genética desactualizados. Estamos llamados a ser protagonistas y vamos en los últimos puestos. Nos contentamos con ser espectadores. Otros nos llevan la delantera. La Misión por naturaleza es vanguardia. Avanzada. Pero otra cosa reflejamos en nuestra pastoral, en la misma formación, en el pensamiento y en nuestros proyectos. Si me piden que defina al IMEY con una sola palabra, con dolor, tendría que decir: “mediocridad”. Seguimos improvisando, cambiando la formación. Nuestra pastoral no es misionera. Tampoco lo es nuestra teología.
Nos urge: 1. Que la formación ya vaya asentando cabeza, sepamos a qué atenernos en el currículo, que los muchachos tengan claridad en su horizonte de formación, en sus etapas y que la diversidad sea posible en formación. 2. La teología en el IMEY sea misionera: Misionera nuestra predicación, misionera nuestra opción, misioneros nuestros retiros, nuestra formación permanente. 3. Que la pastoral evidencie con claridad la animación, la centralidad de la MISIÓN, la vocación misionera del Pueblo de Dios.
3. Un IMEY sin comunicación. La comunicación es hoy por hoy la que define al ser humano. Ser persona es comunicación a imagen de la santa Trinidad que es comunicación. Porque la comunicación define nuestras relaciones. Somos en la medida de estas relaciones. ¿Qué pasa en el IMEY? Nos vamos tirando la pelotita unos a otros y nos quedamos mudos, aislados, incomunicados. El Consejo dice que es el equipo de Asia quien debe asumir la dirección de las comunicaciones y, Asia, con toda razón, dice que debe ser el Consejo. Es verdad que hoy las distancias se han reducido. Pero no las responsabilidades. No se ve tan funcional el hecho de que el Consejo deje esto a miles de kilómetros en manos de gentes, muy capaces, pero muy ocupadas. La comunicación es el índice de la actualización en el IMEY. No hay comunicación, pues NO hay actualización. La comunicación define las relaciones. No hay comunicación, pues NO hay relaciones. ¡Grave! Nos perdemos en la maraña del olvido. Hay un voluntarismo innato entre nosotros. Creemos que todo se hace con buena voluntad y no hacemos seguimiento a los procesos, no preparamos la gente para lo que es nuestro. Los mismos documentos emanados del Consejo NO nos llegan. Todo se deja en manos de gente de ‘buena voluntad’ que resulta no hacer nada. No hay decisión, no hay organización y los responsables nos dejan con las manos vacías.
Pienso que es hora de: 1. Que la comunicación interna del IMEY se centre en manos del Consejo, con expertos como se quiera, pero desde el Consejo. 2. Que se personalice más la comunicación entre los Superiores y la base. 3. Que practiquemos aquello de “expertos en humanidad”.
4. Hay desigualdad en el IMEY. Van apareciendo grupos todo-poderosos y grupos que mendigan. Van apareciendo mesas opíparas y a su alrededor, otros que recogen migajas. Esto resulta escandaloso en un Instituto llamado, por vocación, a la solidaridad, a la fraternidad. Hay quejas y dolores en este campo. Esto no se dice a la deriva como para crear run-runes que pasen luego de la hipótesis a la comprobación. No. Esto obedece a hechos concretos. En períodos de gobierno anteriores se subsidiaba a misiones más pobres. Hoy, con la idea, por la demás laudable, de la autogestión se quiere ignorar las desigualdades. Una cosa es la autogestión como principio y otra, muy remota, la práctica. El fondo de USA no se creó para una Misión específica. Se hizo para el IMEY. Es el gobierno general quien distribuye estos fondos. ¡Por Dios! Que esto no obedezca a privilegios o favoritismos. Que esto no se vuelva un asunto de rapiña, de disgustos, de desigualdades, de divisiones. Para eso es el gobierno general. A él le toca velar por cada uno de los miembros del Instituto.
Para la revisión propongo: 1. Que sea el gobierno general quien administre los fondos continentales (llamaría así a los de USA, BELGICA, etc.) para que pueda atender a proyectos y necesidades de las fraternidades. 2. Que haya asesoramiento en los procesos autogestionarios de áreas, regiones, zonas. 3. Que haya diálogo con regionales y demás superiores sobre problemas económicos, y sobre todo, de subsistencia…
5. Hay dolor IMEY. Como seres humanos llevamos a nuestras espaldas mucho dolor. Es consecuencia de nuestra condición frágil, pecadora. En el camino estos dolores se acumulan. En nosotros este sufrimiento debe ser redentor pues nos acerca a quien dio la vida por nosotros. Pero hay muchos dolores, sufrimientos en el IMEY que podrían ser evitables y que son innecesarios. Aunque el carisma nos identifica, no todos sirven o servimos para todo. No todos pueden estar en los mismos climas. No todos pueden aprender lenguas. La capacidad de inserción no es igual en todos. Las fraternidades no son iguales. Los temperamentos y caracteres son diversos. El cansancio también nos sobrecoge. Hay estados sicológicos que nos paralizan. Juzgar no es evangélico. La comprensión es necesaria. En lenguaje evangélico se llama misericordia, compasión. Entre nosotros la llamaríamos simplemente, fraternidad. Hay quien agudiza nuestros dolores triste y arbitrariamente. Se olvida la persona. Prima la ley, la institución. A rajatabla se nos quiere igualar a todos. Hay imposición y opresión. Cuántas desbandadas se deben a estos criterios inconsultos de poder, de autoritarismo, de legalismo. Muchas causas alegadas por quienes dejan el IMEY, se deben a la misma institución: Falta de acogida, de comprensión, de respeto, de equipo, de escucha. Aquí sobreviene un dolor más profundo: Dolor IMEY. Es el dolor de verlo deshilachado, descuadernado, frío, sin calor humano. Sin horizontes. Sin fuego en el corazón. Sin un hilo conductor. Hay que escuchar el dolor en el IMEY. Hay voces a gritos que nos aturden y seguimos impertérritos, peor, indiferentes. Cito una frase memorable: “En el bien de los individuos en su conjunto, está el bien de la institución. Jesús, en gesto inolvidable que definía su propia misión, defendió al hombre frente al Sábado, y fue condenado a muerte por aquellos que defendían el Sábado frente al hombre”. Hemos perdido la noción de humanidad. Este dolor nos parte el alma. En este campo me atrevo a proponer: 1. Que nuestra convivencia sea más amable, más fraterna, más cercana. En este punto hay que insistir mucho, sobre todo, en la integración y vivencia de las fraternidades. 2. Tener corazón misericordioso con nuestros hermanos en situaciones más difíciles, e incluyo, con quienes por distintas circunstancias, han tenido que dejar el IMEY o están en trámites de hacerlo. 3. El Consejo, si no es el Superior General, debería tener uno de los Consejeros como responsable de atender a estas personas y hacer un seguimiento humano, cristiano, evangélico. Hemos tenido una asociación de “exseminaristas”. ¿Son menos importantes, menos significativos en el concierto de Iglesia, de IMEY, los sacerdotes que han tenido que salir de nuestra Institución?
6. Falta diálogo. “Cuando creíamos que teníamos todas las respuestas, de pronto, cambiaron todas las preguntas” (Mario Benedetti). Hay dos peligros graves hoy en el IMEY: 1. Creer que lo sabemos todo. De pronto, algunas instancias de gobierno así lo manifestan. 2. Creer que todo está bien. Y entonces, no escuchamos y si se escucha es porque ya se tiene por anticipado la respuesta a toda inquietud planteada. Esto es una desubicación histórica. Eso es jugar con las personas. Es matar la institución. Hoy tendemos manteles y dialogamos. Parece que sólo se dialogara con quienes creemos que están de acuerdo con nuestras convicciones. O que la verdad ya está definida en el IMEY. Este IMEY es obra de todos. Es construcción comunitaria. No podemos prescindir de nadie. Ninguno está descalificado a no ser que él mismo lo decida. La viga de amarre de todo este andamiaje es el diálogo. La plegaria tercera de Niños nos recuerda: “Haz, Señor, que nos miremos, que dialoguemos como hermanos”. Hay que dialogar con la verdad, en busca de la verdad para compartirla y construirla juntos. Esto exige una buena base de información, estudio serio de la realidad del IMEY, un diagnóstico que nos ayude a evidenciar nuestros recursos, nuestros valores, también nuestras debilidades, limitaciones para aunar fuerzas y, juntos, todos, llevar nuestra institución a puerto seguro. El diálogo exige acompañamiento. Si el diálogo fuera más común entre nosotros, podríamos prever tantas tormentas en nuestros misioneros que van degenerado en ruinas personales y causan heridas que no cicatrizan. Hemos dejado acumular muchas crisis que ahora reclaman nuestra paternidad. Un diálogo oportuno ayudaría a encausar el ministerio de tantos que nos acusan de ser la causa de sus fracasos. Los hemos dejado solos. Los hemos ‘utilizado’. Cuando tuvieron que dejarnos por X motivo, cesó nuestra paternidad para con ellos, se acabó nuestra fraternidad. Sólo cuando somos ‘buenitos’, servimos. ¡Qué pobreza!
Sobre esta temática propongo: 1. Que el diálogo se defina como el tema central y el ejercicio práctico de la Asamblea Consultiva. Escucharnos, dar espacio a lo que la gente está diciendo, parar los ‘run-runes’. 2. Que haya una comisión que seleccione por temas, todo el material enviado por los misioneros y trabajar esto en la Asamblea siguiendo el método “FODA”, u otro si lo hay mejor. 3. Declarar a la Asamblea Consultiva ‘indefinida en tiempo y espacio’, es decir, que no se reduzca a los días fijados y a los elegidos según el decreto de convocatoria, sino que se amplíe hasta la próxima Asamblea General con comisiones, temas de estudio, reuniones por zonas, regiones, áreas, etc. Esto nos dará una Asamblea General más participativa, mejor preparada y un material más cercano a nuestra realidad.
7. Las llamadas ‘Áreas’. Son una criatura abortiva. Sin comadrona y sin maternidad responsable. Son hijas de decretos. No se pensó en su gestación, en sus procesos, en su acompañamiento. El proceso ha sido un fracaso. Los responsables del Consejo para acompañar a las ‘Áreas’ no han tenido iniciativa válida alguna que valga la pena. Y el Consejo en su conjunto parece echar para atrás. No se ha escuchado a la base. Pareciera que al Consejo sólo le interesara la ‘autogestión’ económica. Lo demás seguiría lo mismo. Esto confirmaría la tesis de que somos una empresa económica y no la realización del sueño del Padre Fundador de “salvar al mundo entero”. Este es otro dolor profundo en el IMEY. Las ‘Áreas’ necesitan creatividad, imaginación, iniciativas. Y de esto, ¡pocón, pocón! Nuestros REGIONALES necesitan de una estructura nueva, de criterios nuevos, de medios novedosos en la comunicación, en la ejecución, en la organización, en la animación, en la formación, en la distribución del personal, en la atención a las fraternidades y a cada miembro del IMEY en particular bajo su responsabilidad. Presiento que hemos retrocedido. Esto de las ‘Áreas’ como propuesta de la Décima Asamblea es una novedad. Es válida la idea… “¿Quién le ha puesto el cascabel al gato? ¿Quién está craneando las Áreas? En el ‘Área’ Andina no hemos tenido sino disgustos. Lo mismo sabemos del África y del Asia.
A este respecto propongo: 1. Una revisión a fondo en la Asamblea Consultiva de las ‘Áreas’. 2. Que se vea la posibilidad de nombrar responsables de las ‘Áreas’ no necesariamente a miembros del Consejo, sino a otras personas, preferentemente a quienes viven en las ‘Áreas’. 3. Plantear hasta la Asamblea General una o dos metas máximo en cada ‘Área’, metas evaluables.
8. Promoción, animación. Aquí está el secreto para la subsistencia del IMEY. No tanto en la formación. Hemos hecho de la formación un tabú, un fantasma y no hemos ido a la raíz. La raíz es la promoción y la animación. Tener un buen equipo de promoción y animación en cada Área (¡volvemos a las Áreas, Dios mío!), daría garantía al IMEY de retroalimentación, de fortalecimiento, de seguimiento a los programas, proyectos en las zonas, regiones, Áreas. Sobre todo a la formación. Ahora todo es incierto. La desbandada, la tasa de envejecimiento, cierto cansancio congénito, el afán de ubicarse en centros y, no por insignificante, las grandes dificultades para la selección y acompañamiento de nuestros candidatos, van haciendo de la promoción vocacional un desafío prioritario en el IMEY. No esperemos que Colombia se nos secularice del todo como el primer mundo. Hoy se discute en el IMEY si animación y promoción deben ir juntas o separadas. Soy de la tesis de que la animación fortalece la promoción y la promoción define la formación. Primero en mi concepto, es la animación. Creo que hemos retrocedido en este campo. Hemos vuelto a la animación parroquial, provinciana cuando tenemos hoy televisión, internet. Aquí habría que volver a tocar los MEDIOS DE COMUNICACIÓN. La animación nuestra es pobre y este ‘pobre’ como sinónimo de ineficiencia. Pobre en: estructuras, criterios, medios, personal, financiamiento, lanzamiento, cobertura. No somos lanzados, atrevidos, audaces. Un programa en televisión hace por mil. O más. Una buena página Web da imagen, siembra inquietudes, aglutina gentes, convoca voluntades, genera solidaridad, ‘vende el producto’ y busca ‘clientela’. Tenemos la Revista “YARUMAL”. ¡Congratulaciones por el nombre! ¡Un acierto! Pero esta revista se queda en Colombia. Surge una pregunta en el IMEY: ¿Qué es lo prioritario entre nosotros?
Propongo 1. Definir nuestra ANIMACIÓN MISIONERA con visión técnica de publicidad. 2. Asesoramiento de laicos/as capaces. 3. Hacer de la Animación, la Promoción y los MMSS un solo organismo en el IMEY.
9. La Misión Ad Gentes. Hubo un tiempo en que este tema causaba escozor, rabia, inquietudes, zozobra, sentimientos encontrados, criterios disparados. Parece que se le echó agua al fuego. Primaron otros intereses. Era mejor no discutir el tema. Era más provechoso hablar de paz, así fuera un tanto ficticia. Se buscaba un equilibrio. El logro final fue acallar voces discordantes que pensaran en voz alta sobre esta temática. Sin embargo, las consecuencias son graves: Nuestros candidatos cuando van más allá, a la Misión Ad Gentes, sufren un choque total y viene la desbandada. Tienen argumentos: La Misión Ad Gentes no es lo nuestro. Es opcional. Pueden exigir otros campos de trabajo. Suena tentadora la invitación de nuestros Prelados de ir a trabajar con Ellos a diócesis pobres de clero, aduciendo el argumento de que allí habíamos comenzado. Estamos retrocediendo setenta años de historia. A la tentación se añade la comodidad. Pero esta comodidad está arropada subrepticiamente con una indolencia teológica seria diciéndonos que todo es misión. Cuando todo es misión, la Misión desaparece. Volver a leer los números 33 y 34 de la Redemptoris Missio nos haría mucho bien. Si no tenemos claridad en esto de la Misión Ad Gentes, la formación falla y estaríamos fallando en el fin específico del IMEY. Estaríamos fallando en nuestra espiritualidad y esto ya sería el acabose. Cuando hablo de esto no descalifico a nadie y, menos los frentes de trabajos que ha tenido el IMEY. Máxime hoy, cuando se abren con tanto entusiasmo centros de Misión en Asia, en África y también en América entre indígenas: Centros todos de primer anuncio. Mi problema está en la conciencia que el IMEY tiene acerca del PRIMER ANUNCIO, la Misión Ad Gentes, la Primera Evangelización. Donde estemos tenemos que ser Misioneros Ad Gentes animando a las Iglesias particulares en su vocación a la Misión universal como sus primeros responsables juntamente con sus Pastores, animando a los presbiterios, a los seminarios, a las/os religiosos/as, al Laicado. Esta es nuestra vocación primera: Animadores de la Misión universal y nuestro campo específico: La Misión Ad Gentes.
Ahora propongo: 1. Retomar el proceso de concientización sobre la Misión Ad Gentes en nuestro Instituto. 2. Tener claridad sobre este particular en la Formación, Animación y en la Promoción. 3. Fortalecer nuestras misiones Ad Gentes.
10. Nuestra vocación a la SANTIDAD. El Instituto es mi escuela primera, única de Santidad o no es nada para mí. Esta palabreja de ser ‘santos’ es otro tabú en el IMEY. La vocación cristiana es la Santidad. Y yo por opción, por consagración específica, concreta, libre he entrado a formar parte de un grupo (“este es el grupo que busca al Señor”, salmo 23) que se define por su vocación radical a la Santidad. Hace días pienso esto y no puedo menos que gritarlo a voz en cuello. Nuestro IMEY no está trabajando desde y para la Santidad. Hasta nos preguntan si queremos que nuestro Fundador y Mons. Jaramillo sean declarados ‘santos’. Y yo añado: ¿Por qué no otros más con Ellos? Acepto que esto puede ir en otra dirección pero apunta a la misma meta. Mis preocupaciones van en este sentido: 1. No se habla del tema. 2. No se insiste en los medios para lograrla. 3. La juventud no entiende esta temática y los viejos no la asumimos. 4. La espiritualidad en el IMEY sigue siendo tema pendiente. 5. Fácilmente justificamos nuestras ausencias a retiros, convivencias, talleres sobre espiritualidad, oración, contemplación. O simplemente no los hay. 6. En el proyecto personal de vida tiene poca relevancia nuestra espiritualidad, la ascesis, el sufrimiento, la cruz de cada día. 7. La Promesa y los votos siguen siendo cuestionados. 8. La fraternidad es asunto de conveniencias, de empatías, de camaraderías, hasta de hotelería. 9. Nuestra solidaridad comienza a resquebrajarse. 10. La técnica, la eficiencia dejan poco campo a la acción del Espíritu, a la Providencia amorosa del Señor, recortando así la visión universal de nuestra Misión, reduciendo el celo a proyectos personalistas y encerrando nuestro horizonte en el corto espacio de nuestra miopía.
En este punto propongo: 1. Los Superiores a todo nivel hagan acompañamiento a los miembros del IMEY a su cargo, en este campo de la vida espiritual. 2. Santidad en el IMEY igual a: Celo, espiritualidad y fraternidad. Estas tres cosillas tienen que ir juntas, inseparables, cada una apoyándose en la otra y las tres formando una unidad compacta. 3. En los proyectos de vida comunitaria y en los proyectos personales, la vida espiritual debe ser el eje trasversal.
Cochabamba 21.09.06 jesús e. osorno g. mxy
VIDA RELIGIOSA PARA OTRO MUNDO ES POSIBLE Alexander Jaimes
Hablando desde una experiencia personal, desde lo que va calando en lo más profundo de cada persona con un espíritu visionario y una apertura del compartir, sumergidos en un mundo que cada dia nos sorprende con lo novedoso y lo distinto, un mundo en el que aprendemos dia a dia a conjugar lo viejo con lo nuevo, expectantes a un futuro incierto que amenaza la dignidad de los más débiles; nos preguntamos ¿qué vida religiosa es posible para este otro mundo?, tan diverso en lo cultural y en lo religioso: que nos invita a abrirnos al compartir en el encuentro con lo diferente.
El CONSAGRARSE a una VIDA RELIGIOSA no significa separarse del mundo, sino que estando en el mundo y con el mundo debe ser testimonio de otro mundo posible del que se está convencido por la experiencia que da la intimidad con Dios, un Dios que quiere misericordia y se gloría en que el hombre tenga vida, en abundancia y dignidad: este es el anhelo de Dios.
Somos llamados y enviados por el mundo a anunciar la Buena Nueva, especialmente a los excluidos que debemos acoger para los cuales y con los cuales debemos ser alternativa de otro mundo posible. Para ser fieles a nuestra propia identidad y recuperar lo esencial, la vida religiosa necesita romper sus esquemas, esos que la aíslan y separan de la realidad. Este rompimiento nos invita a cuestionar y abandonar muchas rutinas e inercias que se han instalado en nuestro imaginario colectivo.
La vida religiosa que buscamos es un dinamismo que no tiene un punto de llegada, es camino de enseñanza y aprendizaje, fidelidad y seguimiento; es movimiento que invita a adentrarnos en una Espiritualidad más Pascual, más profundamente humana. Es invitación a caminar hacia otros lugares geográficos y simbólicos: desierto, periferia, fronteras, nuevos areópagos. Adentrarnos en lo simbólico y geográfico de la soledad como experiencia de Dios en la desnudez de lo esencial, es decir abriéndonos a la experiencia de Dios desde nuestra verdad desnuda, unificando y fortaleciendo nuestra existencia y haciendo posible la libertad y la osadía para obedecer y desobedecer, para decir sí o no cuando la causa de Dios lo requiere; lugares geográficos y simbólicos donde se les niega todo poder a los hombres y mujeres, incluso el de poder ser y vivir dignamente.
La vida religiosa tiene en su seno la comunión, es llamada a ser mediación de comunión en la humanidad: estar en las fronteras de la vida suscitando, encarando conflictos y apoyando en el enriquecimiento desde el que puede surgir lo nuevo pues las fronteras son lugares de cruce de posibilidades, lugares de encuentro, diálogo y comunión. Es el encuentro del yo con lo otro, el otro y con Dios presente en las realidades diversas.
Se vislumbra entonces un nacer de nuevo de la vida religiosa, una vida religiosa con ansias profundas de nueva espiritualidad, comunidades pequeñas y próximas a la gente excluida, sin protagonismo y aportando con sencillez y naturalidad lo que son. Una vida religiosa más mística, más política y más humana, más vecina y más ciudadana, más ágil y flexible, comunidades con poca estructura, abiertas a compartir techo, vida, organización con otras y otros, sin hacer demasiados programas, caminando al lado de la vida e intentando leer creyentemente lo que va aconteciendo. Eso sí el “nacer de nuevo” está sometido a la lentitud de todo crecimiento en lo real.
SALUDO DEL NUEVO ACOLITO MXY DESDE LA SELVA PERUANA
Saludamos a todos nuestros hermanos misioneros en todo el mundo, a todos nuestros benefactores y a toda la gente que de una u otra forma están vinculadas a este proyecto del Imey que es el anuncio de Cristo en todo el mundo y en especial a los que no lo conocen.
Desde el Perú nos reportamos el equipo misionero que trabaja en la selva peruana en las riveras del río Ucayali y sus afluentes.
En estos días los misioneros Javerianos de Yarumal estuvimos reunidos para retomar energías entorno al padre mediante los retiros espirítales que se hacen bimensualmente el tema fue "La misión desde la carta encíclica La misión de Cristo Redentor" estuvo dirigido por los padres misioneros de Guadalupe y contó también con la presencia de los sacerdotes del vicariato apostólico, fueron dos días de interiorización de nuestra labor misionera y de como la estamos realizando.
Terminado el retiro nos hemos reunido el equipo de los Misioneros de Yarumal para revisar compromisos y para preparar el tema de la Asamblea Consultiva.
El viernes 15 de septiembre en la capilla del Vicariato Apostólico con la asistencia de los sacerdotes y amigos se llevo a cabo la Eucaristía en la cual se le confirió el ministerio del lectorado al misionero JUAN PABLO AGUILAR en un ambiente de fraternidad y unidad con toda la iglesia de Pucallpa.
Ya en estos días estamos retornando a nuestros lugares de misión, pedimos a todos nuestros hermanos en las diferentes latitudes del planeta pedir por esta misión del Perú y en especial por las comunidades indígenas. No siendo mas me despido de todos mis hermanos misioneros y amigos en el mundo. Juan Pablo Aguilar Misioneros Javeriano de Yarumal en el Perú.