No. 67 - 1 de marzo de 2006
Contendio
FIESTA JAVERIANA, FIESTA MISIONERA [ Fotos ]
A MIS HERMANOS
OBISPO MISIONERO
NUEVO SACERDOTE MISIONERO
ESO QUE LLAMAMOS OBEDIENCIA
FIESTA JAVERIANA, FIESTA MISIONERA
Crónica
Omer Giraldo, mxy
Este fin de semana Febrero 24 -27 hemos vivido en Medellín un baño refrescante de Javerianidad y de Familia MAB. Vivimos la Ordenación Episcopal de nuestro hermano Jaime E. Duque como la expresión visible de un torrente de gracias que nuestra familia MAB y en particular nuestro Instituto de Misiones de Yarumal ha recibido del Señor.
El viernes 24 después de la celebración de la Eucaristía en la parroquia de Emaús, donde el padre Jaime emitió su Profesión de Fe, nos reunimos en la casa de Emaús un buen número de MXY, entre residentes y transeúntes, para regocijarnos con nuestro hermano Jaime, compartir un asado al calor de las brasas y entonar las viejas canciones que hacen parte de nuestro tradicional repertorio javeriano. Manuel Agudelo y Luis Gonzaga fueron los animadores centrales, con su abundante repertorio y sus voces aún frescas y fuertes, de esta noche de cantos y anécdotas. Fue esta una buena ocasión para escuchar algunas de las pilatunas y malos ratos del nuevo obispo en sus tiempos de formación en el seminario. Dejemos que Julito nos cuente algo de esto posteriormente.
La ceremonia de Ordenación Episcopal tuvo lugar en la Catedral Metropolitana de la Arquidiócesis de Medellín, a la 10 de la mañana del sábado 25, presidida por Mons.Beniamino Stella, Nuncio Apostólico de Su Santidad en Colombia. Fueron los primeros obispos Ordenantes Monseñor Alberto Giraldo, Arzobispo de Medellín y Mons. Antonio Bayter A. MXY, Vicario Apostólico de Inírida. Una treintena de obispos, numerosos sacerdotes, religiosos y religiosas y pueblo de Dios acompañaron al padre Jaime en su consagración episcopal. En la homilía Monseñor Beniamino resaltó la presencia de nuestro Instituto de Misiones de Yarumal dentro de la Iglesia colombiana y nuestro aporte a la misión universal de la Iglesia. Exaltó la figura egregia de nuestro fundador Mons. Miguel Ángel Builes, quien al lado de otros obispos prominentes, enaltecieron la Iglesia Católica en Colombia y en el continente. Fue especialmente significativa la entrega a Mons. Jaime del anillo episcopal y del báculo de Mons. Builes, como símbolos de su filiación espiritual.
El domingo 26 a las 11 AM nos dimos cita nuevamente en la capilla del Seminario de Misiones para la celebración de la Eucaristía presidida por Mons. Jaime, rodeado de sus hermanos MXY, Misioneras Teresitas, Hijas de N. S. de las Misericordias, Laicos y Laicas MXY y sus familiares y amigos. Un momento especialmente significativo al comienzo de la Eucaristía fue la entrega a Mons. Jaime del anillo episcopal que perteneciera a un obispo ancestro suyo. En el momento del ofertorio Mons. Jaime le contó a la asamblea el inmenso significado que tenía para él el utilizar usar el mismo cáliz de su ordenación sacerdotal, que fue hecho por la fundición de una vajilla de plata que tenían en su hogar en aquel tiempo. El padre Jaime también relató la anécdota de su madre, quien desde algunos años previos a su ordenación sacerdotal había comenzado a bordar el alba para el día de su ordenación, la misma que estaba usando en esta celebración. Estos dos signos le dieron un especial sentido y emoción a este ofertorio. En el momento de la acción de gracias, después de la comunión, antes de entonar el himno del Seminario de Misiones, el padre Luis Gonzaga García le dio un regalo muy singular a Mons. Jaime, su compañero de curso y ordenación: La última camándula que usó Mons. Builes. Mons. Jesús E. Jaramillo al ser elegido como obispo de Arauca fue a visitar a Mons. Builes y este de inmediato le regaló el rosario que tenía en sus manos. Este rosario fue colocado posteriormente en el museo del seminario, en Yarumal. El padre Luis Gonzaga confesó que desde hacía un par de décadas él se lo había robado de allí, pues consideraba que sería más útil en sus manos que en aquel viejo anaquel. Con su voz entrecortada Luis Gonzaga le entregó a su querido compañero, ahora obispo de El Banco, este valioso símbolo de las raíces de nuestro Instituto de Misiones.
El mapa de la nueva diócesis de El Banco completó el profundo significado del episcopado de nuestro compañero y hermano Jaime. Una delegación encabezada por varios sacerdotes y fieles de la nueva diócesis estuvo presente en la ceremonia de la consagración episcopal de su primer obispo. En la Eucaristía del domingo 26 hicieron el ofrecimiento de la nueva diócesis y resaltaron la presencia en esas tierras de nuestros primeros Misioneros Javerianos de Yarumal hace ya 67 años. La nueva diócesis es el fruto maduro de las semillas que ellos sembraron.
Qué buena oportunidad esta queridos hermanos en el IMEY para que sigamos muy unidos en acción de Gracias a Dios y para pedirle por el fortalecimiento de nuestro Instituto y de la vocación misionera de cada uno de nosotros. Que este acontecimiento del episcopado de nuestro hermano Jaime sea una buena ocasión para incrementar nuestros lazos fraternos y para animarnos mutuamente.
A MIS HERMANOS JAVERIANOS
El 17 de enero fue hecho público el nombramiento que el Papa Benedicto XVI me hacía como Obispo de la diócesis de El Banco, creada en la misma fecha.
Creo que para todos causó extrañeza este determinación, pues aunque ya se venía hablando de esta diócesis, todos, inmediatamente pensábamos –de tejas abajo- quién podría ser el obispo de esta jurisdicción. Por mi parte venía preparándome para ir al Vicariato Apostólico de Mitú, para donde, desde principios de noviembre, había sido nombrado por el Padre Superior y su Consejo. Inclusive, ya había hecho algunos empalmes con el Padre Medardo, a quien debía reemplazar.
Sin embargo, vino esta determinación y “aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad”.
Diócesis de El Banco, parroquias que fueron las primicias del apostolado de los Misioneros Javerianos de Yarumal, y que a los cincuenta años de haberse entregado, vuelven al Imey en uno de sus miembros (¿seré el único?), para hacerse Iglesia particular. Parroquias que fueron “cultivadas” “con celo ardiente hasta el sacrificio” por nuestros primeros misioneros, bajo la guía experimentada del Padre Francisco Yépez, quien dejó su cargo como profesor del Seminario para acompañar a los hijos de Monseñor Builes en la misión.
Y en coincidencia, de los cincuenta años de la salida de El Banco de los misioneros, hace cincuenta años (1956) llegué al Seminario para iniciar mi preparación como Misionero Javeriano de Yarumal.
Hoy, a los cincuenta años, estoy nuevamente en Yarumal preparándome, con unos días de retiro para la ordenación episcopal y labrando las hoces para ir a segar (Cf. Himno del Seminario).
Tenía que volver a la Fonda de Contento. Tenía que volver a recorrer los corredores, tenía que caminar por las canchas, “fruto de la tierra y del trabajo” de los seminaristas. Carretas, parihuelas o poncheras, palas y barras fueron los instrumentos; sudores y ampollas reventadas mientras aparecían los callos, sirvieron para amasar la tierra. Tenía que volver a la Capilla de la Inmaculada (¡qué tristeza verla vacía!), para decirle a la Virgen coronada: “No me desampares, Virgen, Madre de Dios”, mientas San Francisco Javier y Santa Teresita me acompañaban mudos en la plegaria.
Tenía que volver al Seminario y recorrer los salones de clase, donde ya no se oyen las enseñanzas de los profesores ni las voces de los seminaristas. Tenía que recorrer los dormitorios donde no faltaba un roncador profundo o un sonámbulo que perturbara el sueño y nos hiciera tapar con las cobijas para disimular el miedo.
Tenía que volver al Seminario antes de mi ordenación. Aquí fui ordenado sacerdote por Monseñor Antonio José Jaramillo, obispo dimisionario de Jericó, pues para esa fecha ya el Padre Fundador no gozaba de plena salud. De aquí salgo para ser ordenado Obispo.
Aquí, en la que siempre hemos llamado ”pieza del Señor Obispo” escribo estas líneas. Los muebles son los mismos, las mismas sillas, la misma cama, el mismo crucifijo. Lo digo con conocimiento de causa, pues fui encargado de esta pieza en mis últimos años de seminarista y me correspondía atender al Señor Obispo, nuestro Padre Fundador. Le vi. haciendo anotaciones en su Diario, le vi arrodillarse ante el crucifijo y vi cómo le besaba con cariño y devoción. Tenía que volver al Seminario para prepararme a la ordenación.
En el “Pueblito Paisa” del cerro Nutibara puedo ver la réplica de lo que han sido nuestros pueblos antioqueños, pero en ese pueblito no puedo sentir el olor del campo, ni oír el canto de los pájaros, ni experimentar el calor o el frío de la tierra campesina; en el pueblito paisa no tengo recuerdos para evocar y en ninguno de sus rincones me puedo identificar. En el Seminario sí y por eso tenía que volver.
Pero vuelvo, y perdónenme esta digresión anterior, para que mi espíritu se llene de Miguel Ángel Builes, de Jesús Emilio Jaramillo, de Gerardo Valencia, de Javier Gil, de Octavio Hernández, de Alberto Restrepo, de Antonio Rendón, de Juan N. Mesa, de José Luís Martínez, de Oscar Cadavid y de todos los que pusieron la sigla mxy. tras de sus nombres y que gozan ya de la presencia de Dios. Y así, en esa plenitud javeriana, pueda postrarme para la ordenación episcopal y salir a ese nuevo encargo como Obispo de El Banco, pero sobre todo, como Misionero Javeriano de Yarumal.
Hermanos, no quiero, no puedo ir solo. Sé que todos ustedes me acompañarán con su oración y con su presencia espiritual –los que no puedan estar físicamente-, pero... ¿y no será posible que algunos me acompañen en el trabajo pastoral? Soñar no cuesta nada y aunque “los sueños sueños son”, algunos sueños pueden convertirse en realidad.
Y hay otra coincidencia que quiero resaltar: el mismo día que la Iglesia nombraba el reemplazo de Monseñor Belarmino Correa, misionero de Yarumal, en la diócesis de San José del Guaviare, ese mismo día creaba otra jurisdicción, en territorios regados con el sudor de los primeros javerianos y la encomendaba a un Misionero de Yarumal. ¿Será simple coincidencia?
Gracias por sus voces de felicitación y de aliento, gracias por sus oraciones y gracias por contarme entre los hermanos.
La ordenación episcopal será el 25 de febrero a las diez de la mañana, en la Basílica Metropolitana, y la posesión en El Banco será el 25 de marzo.
Y por todo esto: “A solo Dios el Honor y la Gloria”.
Yarumal, febrero 19 de 2006
Jaime Enrique Duque C. mxy
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MONSEÑOR JAIME ENRIQUE DUQUE,
Obispo de El Banco
Monseñor Jaime Enrique Duque Correa, nació en Medellín el 4 de Abril de 1943 hijo de Don Enrique Duque Gallo y Otilia Correa Henao.
Son sus hermanos Marta, Guillermo, Álvaro, Francisco Javier, Jorge y Humberto.
Realizo sus estudios de primaria en la Preparatoria de la Universidad Pontificia Bolivariana y sus estudios de secundaria en la U.P.B y luego en el Seminario Menor de Yarumal.
Ingresó al Seminario de los Misioneros de Yarumal el 31 de Enero de 1956 y emite su primera Promesa el 03 de Diciembre de 1963, luego el 12 de Marzo de 1967 recibe su Diaconado y el 02 de Julio del mismo año en la ciudad de Yarumal recibe de manos de Monseñor Antonio José Jaramillo Tobón la ordenación sacerdotal y celebra su Primera Misa el 16 de julio en las siervas del Santísimo en la ciudad de Medellín.
Su labor Pastoral y Misionera la ha desempeñado en diversos cargos dentro del Instituto:
- Promotor vocacional durante los años 1967 y 1968.
- Cooperador en la Isla de Providencia y rector allí mismo del colegio Junín en los años 1968 a 1969.
- Repite como Promotor Vocacional en 1970 y recibe la vicerrectoria del Colegio Ferrini y la economía entre los años 1971 a 1973.
- Se desempeño como Maestro de Novicios en Cisneros- Buenaventura entre los años 1973 a 1975.
- Sale para Bolivia como Cooperador en la Parroquia de Cotagaita entre los años 1975 a 1977 en Talina 1979 a 1980.
- Regresa a Colombia y recibe el seminario Mayor en la sección de Teología durante el año de 1981. En 1982 es nombrado rector del Seminario Menor en Yarumal y ejerce este cargo hasta 1984 cuando es elegido Tercer Asistente y Secretario General del Instituto en el periodo del 1984 a 1990.
- En Marzo de 1991 sale hacia la hermana Republica del Ecuador y ejerce como Párroco en Piñas hasta 1992, en Marcabeli en agosto de 1992, Coordinador Regional en Ecuador desde 1994 a 1995.
- Regresa a Colombia como coordinador de la casa de Emaús desde 1995.
Actualmente se desempeñaba como Párroco de la Parroquia de Emaús en la ciudad de Medellín.
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JOHN RUIZ RIOS, SACERDOTE PARA LA MISION
DESTINO: Kenya
“Los misioneros Javerianos de Yarumal y la familia Ruiz Ríos, tenemos el gusto de participar la ordenación Sacerdotal de su hermano e hijo JOHN, la cual será conferida el sábado 4 de Marzo por la imposición de manos del Exmo Señor Obispo de la Diócesis de Palmira, en la Parroquia de Nuestra Señora de la candelaria a las 10 AM, en Candelaria, Valle, Colombia.”
Sentir la alegría de un joven que después de una experiencia pastoral en África viene transformado y contagia su entusiasmo es algo que impacta. John Ruiz Ríos nació en Candelaria Valle el 29 de Noviembre de l975. Es el menor de siete hermanos. Son sus padres Nicolás y Rosa Hercilia.
Su hermano mayor Nicolás Alcides es sacerdote misionero de Yarumal con una amplia experiencia misionera en Perú y Colombia.
Otros hermanos son Eliécer, Mariela, Fabián, Wilson y Lucelly. Sus padres han celebrado los 46 años de matrimonio y junto con sus hijos han aprendido a compartir la vida, los triunfos, las penas y frustraciones con la nitidez y transparencia de quien te puede mirar directamente a los ojos porque en su alma no hay engaño ni su corazón se alegra en elucubrar artimañas que destruyen la paz.
La experiencia de John ha sido maravillosa y le deseamos que siga creciendo como persona, como discípulo, como hermano, como pastor que comparte cada paso con la comunidad que busca ansiosa entre las rocas del desierto la parte que les corresponde de su pan.
Hablamos de varios temas y en todos John nos enriquece, porque ha vivido una caminada de fe con un pueblo del desierto que le ha enseñado a despojarse de lo innecesario y a compartir vida que da libertad porque quien comparte cosas está compartiendo ataduras.
John, ¿en qué cambió tu vida la experiencia de África?
La experiencia de África me ha ayudado a ser más sencillo, a sentir gozo por la misión, a realizar que el otro también tiene razón y requiere mi respeto. He aprendido que podemos hablar nuestros problemas, expresar nuestras opiniones y seguir siendo amigos y hermanos porque la vida fraterna en la experiencia de África es muy importante. Ella nos permite hablar abiertamente nuestras dificultades y colaborarnos en el crecimiento personal diario.
¿Qué te aportó esta experiencia en tu vida espiritual?
El estudio de Evangelio me ha ayudado a ser coherente, a hablar desde mi experiencia de vida, a predicar más con el testimonio que con la misma palabra. La espiritualidad del Samburu me ha evangelizado y me ha permitido ser más contemplativo. En los momentos de soledad, dificultad y crisis he sentido que la oración y la fraternidad me han fortalecido para capotear los influjos negativos de la vida.
¿En qué has crecido como persona?
He aceptado más profundamente el proyecto de Jesús, me siento discípulo y creo que es más fácil el seguimiento del maestro. Mis compañeros que son apasionados del primer anuncio me han ayudado inmensamente a ser mejor discípulo.
Estoy disfrutando lo que hago y me siento feliz siendo misionero.
¿En qué ha cambiado tu visión misionera?
La misión es compartir lo que creo, ser primer anuncio para mi mismo, para mis compañeros y para la comunidad. Misión es vivir la fe del pueblo y dejarme cuestionar y transformar por las personas. Yo he sido evangelizado por la comunidad Samburu y descubro que la fortaleza de la iglesia y de la misión está precisamente en el compartir la vida y el evangelio especialmente con los más pobres sin buscar recompensas que me atan y crean un vacío profundo en mi vida.
¿A qué actitudes le quieres trabajar en tu vida misionera?
Quiero trabajarle a la sencillez, a la coherencia de vida, a la humildad que no está interesada en puestos, quiero encontrarme con el hermano sin prebendas, sin prejuicios, quiero reconocer cuando me equivoco y quiero pedir perdón.
¿Qué has aprendido del pueblo Samburu de Kenya?
Ellos me han enseñado la sencillez, la generosidad, la contemplación que los lleva a celebrar y disfrutar la vida como va aconteciendo. Los Samburu me han enseñado a expresar mis sentimientos y a vivir mi afectividad en una forma auténtica y sin prejuicios. Creo que ahora soy más alegre y estoy más convencido de lo que creo. Mi proyecto de vida, que es el de Jesús tiene más sentido hoy.
¿Cómo es la relación con tu familia?
Esta experiencia en África me ha ayudado a ser más cercano. Mi familia me acepta como soy. Hemos crecido en comunicación, en capacidad de expresar nuestros sentimientos y emociones. Mi familia ha crecido en hospitalidad, en fe. Siento que he fundado mi vida sobre roca y esto se lo debo a mi familia.
Muchas gracias John por compartir con nosotros. Queremos agradecer a Dios por la familia que te dio, por los compañeros con quienes has compartido esta experiencia. Te deseamos que tu vida sea un autentico testimonio profético que te haga feliz y puedas contagiar esa alegría a quienes comparten tu vida diaria.
Entrevistó: P: Luís Carlos Fernández López, mxy
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