OCHENTA AÑOS DE VIDA Y PROFESIA RECORRIENDO LOS CAMINOS DE LA VIDA
Vicente Aníbal mxy
“Las cosas escritas se pierde. La palabra escuchada queda para siempre.”
(Kinchahuela. Cultura Mapuche).
Hoy más que nunca, sabemos y estamos convencidos que la espiritualidad es la fuente y la fuerza de la persona creyente, del ser humano que confía y busca la presencia de Dios en cada una de nuestras actividades. Así lo vivieron y lo percibieron los fundadores que fueron haciendo, que vamos haciendo camino al andar.
Hoy cuando cumplimos 80 años de fundados, partimos de varios elementos que nos dan una visión kairótica, una actitud fundante de la presencia permanente del Reino Democrático de Dios. Voy a partir de tres elementos que nos pueden ayudar a visualizar nuestro reto en la actualidad, ya que somos sujetos protagónicos de nuestro instituto.
Estos elementos son los siguientes:
- Mirarnos como Imey, como latinoamericanos, como instituto del Tercer Mundo.
- Reconstruir nuestra historia como discípulos de Jesús de Nazareth.
- Pensemos una construcción propia de nuestra organización.
Como somos un instituto situado en las coordenadas de tiempo y espacio, de opciones y realidades muy puntuales preguntémonos lo siguiente:
¿Qué nos ha servido el mirarnos? Pienso que nos ha servido no solamente para evaluar, que ya es importante, sino para replantearnos proyectos, revisar procesos y actualizar desafíos.
Que desafió tenemos hoy? Voy a responder al primer elemento que es el mirarnos como Imey en la actualidad.
Vivimos un aburguesamiento total, a ultranza, del casi 80% de los miembros del Imey. Este aburguesamiento se ve en actitudes, en compromisos, en acomodamientos.
Esto no es gratuito sino que como miembros de una sociedad “ligth”, nos toca, nos agarra y en muchas veces no somos concientes de esta realidad, y si nos damos cuenta
Nos hacemos de los ojos cerrados, nos callamos por miedo, o nos callamos para que nos dejen vivir. Es verdad todo lo humano nos toca ya que no somos súper apóstoles ni súper hombres, pero esta realidad
“ligth” nos agarro y nos agarro más profundamente en esta última década.
Con el llamado pos modernismo, que en sencillas palabras es “dejar hacer y dejar pasar”, nosotros hemos caído en esta disyuntiva.
La existencia del pensador nos hace siempre reformular la pregunta fundamental ¿
Que es el espíritu humano? ¿ A que uno esta llamado?, ¿Somos una súper estructura de lo económico?, ¿Constituye nuestra organización una función de la voluntad de poder?.
El Imey hoy debe preguntarse y responderse a estos interrogantes que son claves, ya que nos permite vivir, nos permite Ser y Hacer simultáneamente.
El Imey de 80 años le esta tocando vivir un cambio de época, y este cambio con lleva una revolución en todos los aspectos, lingüísticos, sociales, económicos, culturales, etc. Este tiempo que denominamos pos moderno tiene una fuerte conciencia de la individualidad, pero al mismo tiempo sabe lo importante que es vivir en conexión, es decir conectados.
Todos nosotros y el Imey en este contexto es pos moderno. El antídoto que se propone contra ese individualismo pos moderno es la comunicación. Y aquí esta la clave del asunto entre más tecnología menos comunicación.
Es tiempo de potenciar la Hospitalidad mutua, la acogida del Otro, la capacidad de sorprendernos ante las ideas y los sentimientos del Otro.
Antes nos parecía que la verdad era más unitaria, por que sólo la contemplábamos en el pensamiento de muy pocas personas que considerábamos privilegiadas y a los que concedíamos el don de pensar por nosotros. Hoy nosotros tenemos la palabra y por ello es que en estos 80 años recreamos el Imey.
2 RECONSTRUIR NUESTRA HISTORIA COMO DISCÍPULOS DE JESUS DE NAZARETH.
Diversidad en el Espíritu
El apóstol Pablo fue el gran defensor de la individualidad en el Espíritu en la Iglesia primitiva. Recordemos cómo defendía los carismas que marcaban la individualidad de cada uno de los cristianos en el capítulo 12 de la primera carta a los corintios: “Hay variedad de dones… de ministerios… de actuaciones…” Y así sucesivamente. Reconocía a cada cristiano mujeres y hombres su carisma, su don. Decía que era una manifestación del Espíritu. El Espíritu se manifiesta en la biodiversidad humana, cristiana, javeriana. El Espíritu es creador de diversidades en el pensar, en el sentir, en el actuar en el Ser.
Aquí en esta realidad están enmarcados los 80 años de historia. A lo largo de estos 80 años de crecimiento personal-comunitario, es necesario seguir cultivando este don de la diversidad, de la pluralidad que nos permite que seamos nosotros mismos. La sociedad consumista nos quiere estandarizar en lo educativo, en lo educativo, en lo espiritual, en lo cultural, en lo económico. Nos quiere volver infieles al Espíritu de Yahvé y así apagar el fuego que nos trae la eclosión del Espíritu Santo. Por eso, en tiempos de globalización, en tiempos de conexiones múltiples, de planetización, el mismo espíritu defiende la individualidad carismática y sopla fuerte en las minorías que nos resistimos a ser absorbidos en la masa perdiendo nuestras peculiaridades.
Sí, el movimiento del Espíritu aquel que nos lleva hacia lo local, a la defensa de las particularidades culturales; esto nos permite comprender que el Espíritu quiere la policromía y no la monocromía, la biodiversidad y no el mono cultivo. Por esta razón el mismo Espíritu que nos interconecta, que nos invita a navegar ese mismo espíritu guía e impulsa la localización de la individualidad, la defensa de lo particular. Es esta realidad que nos mueve a reconstruir nuestro Imey, Imey que tiene que abrirse ya a la dimensión del espíritu a formar red, a formar alianza.
Es la hora del que el próximo capítulo del Imey se realice fuera de Colombia. El discipulado de Jesús es la fuerza de la diversidad. Fuera los nerviosismos que nos entran cuando nos encontramos con la diferencia. Se trata de un desafío a nuestra capacidad creadora y poética.
3 PENSAMOS UNA CONSTRUCCION PROPIA PARA NUESTRO IMEY
Un libro provocativo escrito por un matemático japonés ha vuelto a encender el debate si existen valores universales y como se expresan estos valores en cada cultura. En el libro “La dignidad de un estado” de Masahijo Fujiwuara, sostiene que la democracia liberal es una invención occidental que no encaja con el carácter japonés o asiático. La democracia occidental insiste demasiado en la razón, nosotros dice Fujiwuara los asiáticos en la emoción profunda. Traigo esto a colación para decir en este momento histórico ¿Cuales son nuestros valores o nuestra identidad javeriana?
Todos estos años han donado al Imey una visión diferente de entender la misión, dono una praxis especial para renovarnos y para lanzarnos a diferentes culturas de esta Aldea Global. Así como los primeros misioneros y las primeras misiones en el Magdalena colombiano, luego por los caminos de Bolivia ayudaron a ver distinto. Hoy podemos decir que el África Subshariana, que el continente asiático esta ayudando al Imey a encontrase con la esencia de su identidad, identidad que se fragua en el día a día en cualquier lugar que nos encontremos: “por que no importa donde se nace o se muere sino donde se lucha”.
Es por ello que frente a esta realidad de un Imey plural, quiero reflexionar con todos ustedes estas posibilidades de que estos 80 años de camino nos ayude haber de una manera holística, sabiendo hoy más que nunca que la teología cultura y pluralista nos ayuda a vivir estas coordenadas de Cristo presente en todas las culturas ya no solamente con semillas del Verbo sino con frutos y frutos en abundancia. Desde la praxis misionera de todo el Imey puedo decir que tenemos una construcción propia para nuestra organización:
a. misión que acepta sinceramente que fuera de la iglesia hay salvación y mucha salvación y que se trata de una salvación autónoma e independiente de la estructura eclesial en manos solamente de Dios.
b. Una misión que entienda a sí misma sobre fundamentos teológicos nuevos. Que lleve el mensaje religioso enteramente reconstruido sobre un paradigma nuevo. Que supere el exclusivismo e inclusivismo que sirvieron de cimientos sobre lo que se construyo todo el edificio de la vieja comprensión del cristianismo. Hoy solo se puede hacer misión aceptable desde una teología plural y cultural.
c. Una misión que no crea ir a un lugar de misión que sea un vacío soteriológico, un lugar dejado de la mano de Dios, un pueblo marginado del cariño de Dios, no elegido, postergado frente a otros, o simplemente dejado abandonado a sus creencias en un grave déficit salvífico. Que esté convencida de que la historia de la salvación sobre pasa los límites de toda religión y que la historia de la salvación se da desde siempre en cada cultura y en plenitud.
d. Una misión que busque escuchar la buena noticia de ese pueblo donde va a testimoniar a Jesús de Nazareth. Que valore la revelación de Dios en otras religiones y concretamente al pueblo donde es enviado. Que no mire las Sagradas Escrituras de ese pueblo como cuentos o literatura religiosa, sino como verdadera palabra de Dios, de Aquel que habla y sopla donde quiere y como quiere.
e. Una misión que tenga un supremo cuidado para distinguir lo que son la fe, la religión y la cultura, para no confundirlas ni agredirlas ni siquiera involuntariamente. Que trate de conocer lo mejor posible la cultura de su pueblo, para asumirla y hacerla propia, inculturandose e inculturando la religión y la fe que deseamos compartir. Que no impongamos cultura forastera, como evangelio ni como religión.
f. Una misión que no pretenda convertir al otro a nuestra religión. Que la única conversión que busquemos sea realmente la conversión a Dios y a su voluntad, yendo hacia El todos, por los muchos caminos de Dios.
g. Una misión que este movida por un sincero deseo de encontrar, conocer y acoger la religión del otro. Que el objetivo de la misión en América, Asia, África, etc. Sea el reciproco enriquecimiento y la comunión con el espíritu con los miembros de otras Fez.
h. Una misión que no venga de arriba a bajo, sino que sea horizontal bidireccional, entre iguales, entre religiones de igual dignidad. No sólo para dar sino para recibir también, donde ninguna de las partes tenga grandes prejuicios de auto suficiencia que imposibiliten el diálogo.
i. Una misión que no pretenda servir ante todo a la religión por la religión, sino a la vida que es el lugar donde Dios se revela constantemente.
Estoy soñando demasiado. No creo es la utopía del Reino Democrático de Dios, es el sueño utópico de Jesús de Nazareth, de le iglesia pueblo de Dios, del Imey. Mi experiencia como misionero me dice que este es el nuevo tipo de misión que el mun do de hoy necesita.
“Todos somos hijos de Ancore”.
Proverbio de la cultura Embera.
El Real de Santa Maria de la Antigua, El Darién, Panamá
30 de Junio del 2007
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