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LA VERDAD
ITINERARIO ESPIRITUAL
LA VERDAD
Darío Mejía C. m.x.y.
Ahora que se esta hablando tanto de VERDAD, al lado de otras dos palabras que son, JUSTICIA Y REPARACIÓN, es bueno recordar que es la verdad, es decir: "la conformidad de lo que se dice con lo que existe"
La verdad es una de las cosas que hay que decir en el mundo con más responsabilidad, porque en la práctica está prohibido expresarla. Si alguien es testigo de la verdad se convierte inmediatamente en mártir como Jesús en el interrogatorio de Pilatos cuando le dijo: “He venido al mundo para ser testigo de la verdad” y fue muerto por decir la verdad.
La verdad descubre tan claramente la mentira y la injusticia de los hombres, que quien es hijo de la mentira no puede si no odiar la verdad. El hombre sincero, iluminado por la verdad no pertenece a este mundo, por eso los poderes injustos tratan de hacerlo desaparecer del mapa porque es Incomodo a sus pretensiones de dominar el mundo.
La guerra de IRAK con sus aliados efectivos como Inglaterra y afectivos como Colombia, se monto sobre una mentira, afirmando que había bombas de destrucción masiva y hasta la fecha no han encontrado ni rastros.
Por eso Jesucristo dijo: Yo soy la verdad es decir, yo soy el auténtico, yo soy el servidor de los hombres, y en otra parte dijo: “La verdad os hará libres”
Itinerario Espiritual
A los amigos y bienhechores de la Causa de Canonización de Monseñor Jesús
Emilio Jaramillo Monsalve:Con un saludo muy cordial quiero compartir con
ustedes dos páginas de su "Itinerario Espiritual" los días 12 y 13 de junio
de 1976 Víspera y Fiesta de la Santísima Trindad
Junio 12/76
¡Oh Dios mío, Uno y Trino!: Me has concedido celebrar, una vez más, tu
fiesta sacrosanta, la gran devoción de mi vida. A medida que avanza mi vida,
me he convencido más de tu realidad. Oh, mi Dios escondido, trascendente y, con todo, tan penetrante dentro de mí, que eres el secreto y la pulpa de mi intimidad. Mi convicción de tu ser, oh Dios mío, no ha nacido de argumentos.
Cuando empecé a usar la lógica para demostrar tu presencia, ya Tú estabas en mis potencias y las encendías para buscarte. No soy un iluso. No tengo
ningún fantasma tuyo, que estás más allá de lo sensible. Sé que mis ideas no
te representan, ni siquiera pueden ser el eco de tu ser en el tiempo. A mí
también se me dificulta, como a tantos, salir de la rueda de las cosas
creadas, lanzarme al vacío y descubrirte. Cuando quiero hacerlo, comprendo
que no tengo medio de hacer ese vuelo. Los pensamientos creados en el
tiempo, no pueden ser navíos para llegar a tu Ser, que vive en una
eternidad, que no puede ser ni aprehendida ni representada por el tiempo.
Sin embargo, veo muy bien que tengo que darle una explicación a mi ser:
cuerpo y alma, sentidos maravillosos, biología portentosa, psicología que me
abre el corazón de los hombres y me sirve de comparación para elevarme hacia Ti.
Como el gran Sertillanges, a mi mente no le queda sino la alternativa: ¡Dios
o Nada! Hay qué elegir. Y ambos extremos aterran y atraen. ¡No puedo elegir
la nada! Lo menos que puedo decir de ella es que es negación. No-ser. ¿Cómo puedo deducir el ser de este caos, de esta muerte? Veo que mi ser obedece al inescrutable designio de una Inteligencia y de un Amor. ¿Es ésta la conclusión inevitable? Sí, a menos que quiera abrazar la idea contradictoria: que el ser es producido por el no ser.
Veo la urgencia de concluir que las cosas vienen de alguien, superior a ellas, trascendente a ellas. Mi inteligencia, atónita y fascinada pudiera encontrar una salida, pensando que sólo existes Tú y que los seres creados son emanaciones tuyas. Veo que es más lógico el panteísmo que el ateísmo.
Con todo, mi mente comprende que mi ser es, por esencia, efímero, que tuvo comienzo, Mi ser no es tu ser. Veo que Tú tienes una manera esencialmente diferente de mi ser. Tu ser no comienza y es principio del ser. No tiene fin y es meta de los seres perdurables por la vida inextinguible del
pensamiento.
Por eso, mi Dios, en el abismo de mi ser oigo tu grito. Sólo Tú me explicas
desde tu misterio insondable. Tu ser y el mío no están en la misma línea,
como no lo están el tiempo y la eternidad. Veo que tu yo y el mío, difieren
por esencia. Sin embargo, el misterio está en que mi ser se explica por el
tuyo. La sombra de Ti mismo, proyectada desde una eternidad impenetrable,
más allá de todo, es la única posible y lógica explicación de mí mismo.
Por eso, Dios mío, siento honda pena de no haberte conocido y amado
siempre. “Tarde te amé, hermosura tan antigua y tan nueva” Concédeme, te lo suplico, amarte con pasión en las últimas ráfagas de mi tiempo fugaz, tan
atraído ya por la gravedad de la tumba.
Junio 13/76
Estoy en el pleno mar del gozo: mi fiesta! ¡Mi Trinidad! Hoy he tratado de
ver, con vivencias, que no hay forma de alabarte ¡oh mi Trinidad, mi
silencio!
En el fondo de mi ser siento tu intimidad. Sin embargo veo que estoy
pensando algo incorrecto: la intimidad mía no es tu intimidad. ¡El meollo
de mi ser no es, siquiera, el eco de la profundidad abismal de tu ser! No
puedo hacerme fantasmas de Ti. Mis pensamientos no pueden ser tu espejo. Por lo mismo mi vivencia, esa que ahora mismo estoy sintiendo, saturada de Ti, no eres Tú. Tú eres trascendente a todo fantasma, a toda imagen a toda
sensación.
Por eso es verdad lo que dice
San Agustín: “Tú eres una luz que no es luz; un perfume, que no es perfume
etc.” Y sin embargo, siendo Tú el más allá, el trascendente, estás en la
intimidad mía. Pero estás en una forma que no comprendo, que me desborda.
Estás en mí, pero con tu trascendencia y por tu trascendencia. Por eso tu
presencia en mi, por ser trascendental, no puede expresarse con palabras.
Cierro mis ojos y hago mi acto profundo de fe: Oh, mi Trinidad, mi
interioridad inconcebible: tu misterio inalcanzable, indecible, es mi razón
de ser y la que ambiciono.
Tengo la absoluta seguridad de que estás en mi. Pero al que me pregunte
¿cómo sé que estás? No sé responderle. Pero la incapacidad de mi palabra no
me quita la seguridad de tu presencia. Si yo pudiera expresar tu presencia
en mí con voces inteligibles, ya no estarías en mí con tu trascendencia.
Estás en mí por la fuerza formidable de tu misterio. “Tibi silentium laus”.
ORACION
Para pedir la Canonización de
Monseñor Jesús Emilio Jaramillo Monsalve
Señor, Dios nuestro, que has concedido a su siervo Jesús Emilio fundamentar
su fe en el misterio de la Trinidad, revelado por Jesucristo y servir con
amor solícito y celo ardiente hasta el sacrificio a la grey que Tú le
encomendaste, concédenos que tu Iglesia, reconociendo la heroicidad de su
vida y de su muerte, pueda colocarlo entre tus santos y elegidos para honra
y gloria de tu nombre y para la extensión de tu reino hasta los confines de
la tierra. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén
Padre nuestro, Ave María y gloria
Puede imprimirse
Rafa Arcadio Bernal Supelano
Obispso de Arauca
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