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EL HERMANO MAYOR GERARDO VALENCIA CANO
SOMOS TODOS AFRICANOS
25 AÑOS DE PRESENCIA MISIONERA EN KENYA (1)
25 AÑOS DE PRESENCIA MISIONERA EN KENYA (2)
25 AÑOS DE PRESENCIA MISIONERA EN KENYA
SOLI DEO HONOR ET GLORIA
Estimados hermanos y hermanas Misioneros de Yarumal,
Reciban nuestro saludo cordial y mejores deseos. La paz de nuestro Senor este siempre con ustedes.
Les queremos compartir nuestra alegría. Estamos celebrando 25 Años de presencia IMEY en el Africa (Angola y Kenya).
En Kenya queremos tener un momento especial para dar gracias al Señor. Es por esto que los invitamos a que se unan a nosotros el día 3 de marzo, cuando tendremos una celebración eucarística precedidad por Mons. Virgilio Pante, obispo de Maralal, la diócesis en donde tenemos nuestras dos misiones de Barsaloi y Tuum.
Este mismo día tendremos se celebrá el diaconado de nuestros hermanos Vitner Vidal Martínez Victoria m.x.y y Ramiro Efrain Reyes Asanza m.x.y
Queremos agraecerles a todos y cada uno de los sacerdote y laicos misioneros de Yarumal y asociados que nos han enriquecido con sus vidas y han dejado su imprenta en las vidas de muchas personas aquí en Kenya. Hermanos y hermanas los Kipsiguis, Luo, Samburu y Turkana les agradecen el haber estado en sus casas, caminado por sus veredas, comido su comida y mas que todo el haber llenado sus casas con la presencia del Señor. Ellos y ellas son la razón de nuestro ser misioneros y nuestra celebración es por cada uno de ellos y ellas.
Gracias especialmente a los padres José del Rosario Jimenez m.x.y y Luis Carlos Fernández, quienes fueron los primeros en pisar tienes kenianas a nombre del IMEY y quienes nos han dejado un legado inmenso que hemos enriquecido con nuestras vidas consagradas al servicio del Señor y las misiones.
¡Celebren con nosotros este momento! Les pedimos humildemente que oren por nosotros. El poder grande de sus oraciones nos muestran el camino que debemos seguir y nos confortan en nuestra caminada.
Esta celebración continuará hasta el día 3 de diciembre de este año. Esperamos compartir un poco más nuestra experiencia misionera a través de este medio y de otros que se nos ofrece.
Que los hijos fieles de Mons. Miguel Angel Builes se alegren al ver que su obra, que comenzó humildemente, ha encontrado eco entre los más pobres de Kenya. Que Jesús, Misionero del Padre, nos siga iluminando en nuestra caminada fraternal y que nos ayude a seguir siendo fieles a su Palabra. Que la Santísima Virgen María nos siga enseñando a servir con humildad y disponibilidad.
Fraternalmente,
P. Victor Hugo Conrado Varela m.x.y
Coordinador Regional
EL HERMANO MAYOR GERARDO VALENCIA CANO
Quiero compartir con ustedes esta reflexión que el Padre Darío Mejía me dio aquí en la casa de Emaús. Con Darío compartimos muchas ideas sobre este gran Obispo javeriano, y creemos que ya es hora de buscar su beatificación oficial, aunque ya es santo por que para ser santo nos libero Cristo.
El 21 de Enero cumplió el Obispo Gerardo Valencia Cano el aniversario número 35 de su inesperada muerte en un accidente aéreo cuando viajaba de medellín a Buenaventura en un avión de Satena.
Luego de haber sido localizado el lugar del siniestro fue rescatado y llevado a Buenaventura, sepultado en la catedral en medio del dolor y la tristeza de todo el pueblo, que lloraba al obispo que se entrego con alma vida y corazón a rescatarlo de la pobreza espiritual y material en que estaba sumido tratando de liberarlo de todo tipo de injusticia moral y social que vivía el Puerto más importante de Colombia en el litoral Pacífico, predicando el mensaje de Cristo y ayudando materialmente a los pobres a conseguir casa, enviar a distintos lugares del país estudiantes, hombres y mujeres, crear colegios, escuelas, talleres en la ciudad y en los ríos, visitar las casa y todo el territorio del Vicariato. Las gentes de Buenaventura, de los ríos, del Alto Naya dicen alegres: " AQUI ESTUVO MONCHO".
Monseñor Valencia era amante de los pobres, amigo de todos, ricos, comerciantes, empleados, profesionales, pidiéndoles que ayudaran a los necesitados sin ninguna exigencia.
Monseñor Valencia vive actualmente en la memoria, en la boca y en el corazón de todos los bonaverenses. Sus obras espirituales y materiales son los monumentos que lo recuerdan. Monseñor Valencia no ha muerto, está resucitado en todo lo ancho y largo de los 7.000 kilómetros cuadrados que forman lo que en la actualidad es la Diócesis.
El Hermano Mayor trabajó por el pueblo del litoral Pacífico y por eso lo recuerdan con cariño.
De todos modos hasta ahora ha sido el mejor que ha pasado por este Puerto.
Darío Mejía C. mxy
Enero 4 del 2007
2007-02-02
Siempre que entran en crisis, las civilizaciones comienzan a mirar hacia su pasado, buscando inspiración para el futuro. Hoy estamos en el corazón de una fenomenal crisis planetaria que afecta a todas las civilizaciones. La crisis puede significar un salto hacia un estado superior de la hominización, o bien una tragedia amenazadora para toda nuestra especie. En un momento tan radical, es de mucho interés sondear nuestras raíces más antiguas y aquel comienzo seminal en que dejamos de ser primates y pasamos a ser humanos. Aquí debe haber lecciones que nos pueden ser muy útiles.
Hoy hay consenso entre los paleontólogos y antropólogos en que la aventura de la hominización se inició en África, hace cerca de siete millones de años. Se aceleró pasando por el Homo hábilis, erectus, neandertalense, hasta llegar al homo sapiens, hace cerca de cien mil años. De África, éste se propagó hacia Asia, hace sesenta mil años, hacia Europa, hace cuarenta mil años, y para las Américas, hace treinta mil años.
África no es sólo el lugar de los orígenes. Es el arquetipo primordial, el conjunto de las marcas, impresas en el alma del ser humano, presentes todavía hoy como informaciones indelebles a semejanza de aquellas inscritas en nuestro código genético. Fue en África donde el ser humano elaboró sus primeras sensaciones, donde se articularon las crecientes conexiones neuronales (cerebralización), brillaron los primeros pensamientos, se fortaleció la juvenilización (proceso semejante al de un joven que muestra plasticidad y capacidad de aprendizaje) y emergió la complejidad social que permitió el surgimiento del lenguaje y de la cultura. Hay un espíritu de África, presente en cada uno de los seres humanos.
Veo tres ejes principales del espíritu de África que pueden significar una verdadera terapia para nuestra crisis mundial.
El primero es la Madre Tierra. Dispersándose por los vastos espacios africanos, nuestros ancestros entraron en profunda comunión con la Tierra, sintiendo la interconexión que todas las cosas guardan entre sí. Siendo incluso víctimas de la explotación colonialista, los actuales africanos no han perdido el sentido materno de la Tierra, tan bien representado por la keniana Wangari, Mathai, ganadora el premio Nóbel de la Paz por plantar millones de árboles y devolver así vitalidad a la Tierra. Necesitamos reapropiarnos de este espíritu de la Tierra para salvar a Gaia, Madre nuestra y única Casa común.
El segundo eje es la matriz relacional (relational matrix al decir de los antropólogos). Los africanos usan la palabra ubuntu, que significa la fuerza que conecta a todos y forma la comunidad de los humanos. Quiero decir, yo me hago humano a través del conjunto de las conexiones con la vida, la naturaleza, los otros y lo Divino. Lo que la física cuántica y la nueva cosmología enseñan acerca de la interdependencia de todos con todos es una evidencia para el espíritu africano. A esa comunidad pertenecen los muertos. Ellos no van al cielo. Se quedan en medio del pueblo como consejeros y guardianes de las tradiciones sagradas.
El tercer eje son los rituales. Experiencias importantes de la vida personal, social y estacional son celebrados con ritos, danzas, músicas y presentaciones de máscaras, portadoras de energía cósmica. Es en los rituales donde las fuerzas negativas y positivas se equilibran y se profundiza el sentido de la vida.
Si reincorporamos el espíritu de África, la crisis no necesitará pasar a ser una tragedia. Leonardo Boff
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