81 AÑOS CON ESTILO PAULINO
¡Qué bien cumplir 81 años en el mismo año en que recordamos el testimonio de vida del Apóstol de los Gentiles!
Cada Javeriano: obispo, sacerdote, hermano, seminarista, Sacerdote o Laico asociado, hemos vivido en nuestra propia existencia la realidad de Pablo: En algún momento de nuestra vida, sobre todo al tener que decidir sobre nuestro futuro, nuestra realización personal, nuestros deseos de servir a los hermanos y de cambiar el destino de tantas injusticias y desigualdades, somos tumbados por el caballo al escuchar la voz de Jesús que nos invita a optar por Él y con el apoyo acertado de los promotores vocacionales fuimos llevados a Damasco, es decir a Yarumal, a Robledo, Ferrini, hoy también a Bolivia, Ecuador, Angola, Kenya, Costa de Marfil donde tenemos casas de formación. De la mano santa de muchísimos discípulos del Resucitado, nuestros formadores y maestros de novicios que como Ananías, empezamos a recibir las primeras instrucciones y el testimonio directo que nos llevaría luego por todas las sinagogas proclamando a Jesús como el Hijo de Dios. Y luego por la imposición de manos los presbíteros y los laicos por nuestro bautismo unirnos al resto de discípulos, del IMEV y mirar como con nuestra presencia y testimonio “la Iglesia siente la paz, llena de consuelo del Espíritu Santo”.
El mismo Espíritu quien solicita a nuestros Superiores a separarnos y enviarnos “a realizar la misión a la que Él nos ha llamado”. Y empieza nuestra dura jornada, las hoces ya nos vamos a segar, sintiéndonos “hermanos en la vasta lejanía”, porque sentimos que “la aurora ya empieza”. Y bajamos y atravesamos y embarcamos y en nuestro diario de campo como en los Hechos de los Apóstoles surgen nuevos verbos que bien sabemos conjugar. Formamos nuevas comunidades, promovemos la maduración de otras, permanecemos y acompañamos muchísimos proyectos pastorales todo mostrando que le Reino de Dios ha ido llegando a cada cultura y a cada persona. También nos verán “designando presbíteros” en una ardua tarea de promoción vocacional: nuestra experiencia en el Seminario diocesano de Buenaventura, el Inter misional de Bogotá, el servicio en el Seminario de Angola, el acompañamiento al Seminario de Camboya, promoviendo vocaciones autóctonas y laicos comprometidos con sus propias Iglesias Particulares. Y con todo defendiendo el proyecto de Dios.
Ha sido un trabajo en equipo, no hemos ido solos: Obispos, otros presbíteros mxy, hermanos, laicos y sacerdotes asociados, religiosas, nos han acompañado físicamente y con todo el corazón, como Bernabé, Marcos, Lucas, Aristarco y Demas (Filem.1, 23) pero también muchísimos laicos cooperadores, benefactores y familiares nos han apoyado en la caminada hoy están ante nosotros como “Estefanás, Fortunato Acaico, Aquila y Priscila” (1 Cor. 16,17.19) “Evodia y Sintique” (Filip. 4, 2) que desde sus casas y ambientes hacen posible nuestra labor misionera. Hoy en nuestras comunidades parroquiales de origen ha ido creciendo aunque de una manera lenta la preocupación por la situación de la Evangelización, sus retos económicos, materiales, espirituales y por eso desde allí oran permanentemente y con sus ayunos y donativos se unen a nuestra causa que es la causa de Cristo, desde la Animación Misionera, la Promoción Vocacional y las Comunicaciones en las diferentes casas javerianas se vuelve a proclamar el “Ven y ayúdanos” que le hicieron los hermanos de Macedonia a Pablo.
¡Claro! No todo ha sido color de rosa. Cada Javeriano ha aprendido a ser firme en la fe, a imitar la humildad de Jesús, a preocuparse en cada fraternidad por el bienestar de los demás. Muchos han soportado la prueba del secuestro como el P. Oscar Cadavid, otros las persecuciones, las intimidaciones y las presiones por parte de los grupos de derecha o de izquierda y las hambres, (en lugares como Angola, Costa de Marfil, Brasil, Vaupés, etc.), pero esto ha permitido luego ver como el Evangelio de Cristo ha ido creciendo, como ese estar ahí con las comunidades en medio de su caos y entre sus conflictos, nos permite ser el buen olor de Cristo y decirles con nuestra vida que Cristo es nuestra vida, que no somos nosotros quienes vivimos, que es Cristo quien vive en nosotros, que diariamente estamos progresando hacia el hombre perfecto, que nos revestimos del hombre nuevo, que estamos crucificados con Jesús, y que es precisamente la cruz del Maestro nuestro orgullo y nos identificamos tanto con ella que como Pablo no buscamos los primeros lugares sino que imitamos a un Jesús que “siendo de condición divina, no se apegó a su igualdad con Dios, sino que se redujo a nada, tomando la condición de servidor…y se rebajó a sí mismo” (Filp.2,6-8). Que Cristo sea nuestro mayor consuelo y nos conforte en todas nuestras pruebas.
Qué bien se siente cuando un javeriano ha dejado una Parroquia o cuando todo un equipo entrega una Parroquia o una región: Barranquilla, Arauca, Buenaventura, Quetame, o las que han sido entregadas en Bolivia y en otros lugares por ejemplo, y las gentes todavía aún después de muchísimos años recuerdan con nombres propios, con pelos y señales a tantos javerianos que han dejado allí su corazón, en dichas comunidades los mxy. tienen un lugar en el corazón de sus habitantes y hoy a los 81 años recuerdan el testimonio de santidad y de entrega de la fábrica de misioneros que Monseñor Builes fundara en El Contento.
Y al acercarse nuestra XI ASAMBLEA GENERAL sintamos al Imey y a nuestra fraternidad como un cuerpo donde Cristo es la cabeza y cada uno de nosotros sus partes y que cada parte es fundamental en el cuerpo: que el ojo no puede decir no quiero ser ojo, quiero ser pie, entonces ¿cómo vería el cuerpo? E ir superando entre todos las posibles divisiones que existen en este cuerpo por generación o por formación, etc. sintiendo más bien que esas diferencias y divisiones se pueden positiva y cristianamente como esa diversidad de obras y de carismas y de ministerios, que el Señor regala para el bien de todos y que es el mismo Dios quien obra todo en todos y que el Amor siga siendo el común denominador de los Misioneros Javerianos de Yarumal entre nosotros mismos y con quienes se acercan en nosotros a buscar la imagen de Jesús de Nazareth.
JORGE HERNAN JARAMILLO GUZMÁN
Laico Misionero Javeriano de Yarumal
CC.70.783.272 de Abejorral
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