El Misionero Anuncia – Denuncia y Renuncia
Luís Arturo Villegas mxy, Tailandia
“Tailandia, aunque tiene una economía Buena, sigue teniendo problemas de educación, salud, higiene y pobreza; no todo es risa en el país de las sonrisas, los refugiados abundan en las fronteras y miles de desplazados no son solo una realidad en mi país Colombia. Viviendo en la frontera con el país de Birmania (Myanmar) constato, como en otro momento de mi vida misionera lo hice en Latino América y en África, que el clamor del pueblo esclavo y oprimido por las estructuras que todo el mundo juzga como buenas tiene que seguir llegando hasta Dios (Ex. 3,1-7) y El mismo creador ira dejando surgir mucha gente buena que trabaje día a día, cada día mas por el bien de sus hermanos. Por ello vivo y espero”.
El Párrafo anterior y la reflexión en el Pasaje Bíblico que nos narra la entrada del Apóstol Pedro a la casa de Cornelio, un pagano (Hch. 10,3 – 11,18) y la proclamación del amor de Dios a todos los presentes en ese momento y a los que hasta el día de hoy creemos en Jesús , me mueve el corazón para escribir de nuevo otro articulo acerca de nuestra caminada en Asia y mas concretamente aquí en el Norte de Tailandia. Dice el Apóstol “Ustedes saben que le esta prohibido a un Judío juntarse con un extranjero o entrar en su casa, pero a mi me ha mostrado Dios que no hay que llamar profano o impuro a ningún hombre. Por eso al ser llamado he venido sin protestar” … y mas adelante vuelve y toma la Palabra para recalcar de nuevo: “Verdaderamente entiendo que Dios no hace acepción de personas, sino que en cualquier nación el que le teme y practica la justicia le es grato, el ha enviado su palabra a los hijos de Israel, anunciándoles la buena nueva de la paz por medio de Jesucristo que es el Señor de todos. Ustedes saben lo que sucedió en toda Judea, comenzando por Galilea, después que Juan predico el bautismo, como Dios a Jesús de Nazaret le ungió con el Espíritu santo y con poder, y como El paso haciendo el bien y curando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con el; y nosotros somos testigos de todo lo que hizo en la región de los Judíos y en Jerusalén; a quien llegaron a matar colgándole de un madero; a este, Dios le resucito el tercer día y le concedió la gracia de manifestarse, no a todo el pueblo, sino a los testigos que Dios había escogido de antemano, a nosotros que comimos y bebimos con El después que resucito de entre los muertos. Y nos mando que predicáramos al pueblo, y que diéramos testimonio de que El esta constituido por Dios juez de vivos y muertos. De esto todos los profetas dan testimonio: que todo el que cree en El alcanza, por su nombre el perdón de los pecados”
El Apóstol convence a los hermanos de su comunidad Judía y Cristiana, de la forma como el Espíritu de Dios trabaja, anuncia con tranquilidad y firmeza que Dios ha sido, es y será el mismo para todos los pueblos de la tierra o como decimos en la plegaria Eucarística No. 4. … para todo el que le busca con sincero corazón.
Anunciar, el Reino cumplido en el amor de Dios a la humanidad entera en su hijo Jesucristo, es identidad de todos los que profesamos la fe en El; mas aun para los Misioneros Xaverianos de Yarumal (mxy), que dedican su vida al anuncio del Kerigma como inicio y cumplimiento del Reino de Dios entre aquellos que no lo conocen y entre ellos a los mas pobres. Anunciar, para nosotros aquí en el Asia, mas que abrazar el micrófono es vivir con alegría la vida y las enseñanzas de Jesús. Se abraza misión y vida como una sola cosa, disfrutando de lo sencillo y quizás lo menos importante ante la sociedad. Anunciar, para mi aquí en Maehongson, lugar en el que vivo hace apenas unos seis meses, ha sido mas desde el anonimato y la vida de casa, en donde se siembra en la huerta, se reza en las mañanas y tardes, se prepara uno su propia sopa, se va a las comunidades a sacarse callos en las manos abriendo caminos veredales o haciendo un corral para animales de otro, se regresa a casa con el afán de lavar la ropa y a disfrutar de un merecido descanso. Ese es nuestro micrófono de anuncio del Reino.
Pero ese misionero que cree en Jesús, que da testimonio de su fe, anuncia el Kerigma y vive en el anonimato; no puede perder la capacidad de sorprenderse, orar y hacer notar a la comunidad lo que no es del Reino. El es la base de nuestra voz que Denuncia; basta con recordar solo algunos pasajes de la palabra que no exigen otra cosa que no sea la Justicia, el amor y la paz de Dios a todos los hombres y mujeres de esta tierra, cfr. Luc. 4,16-22. Jer.4,1-2. Is.42,1-10. Esa es nuestra ambición y reto al mismo tiempo, como lo decía en el párrafo introductorio, por el cual vivimos y esperamos.
Aquí en Maehongson, el turista que llega a estar unos días en la ciudad, se va con imagen de las lindas cuevas adornadas, la ciudad limpia, los buenos hoteles, todo hecho y listo para turistas, las sonrisas forzadas esperando propina, la carreteras impecables, el bosque a donde los llevo el guía y no les permitió tomar una segunda foto, los termales en que se banaba, la foto con las mujeres de cuello largo, sin mirarles la espalda, la comida china, el lago hecho en el bosque y la señora que entre chistes y sopas aliñadas los cuidaba. Denuncio, que detrás de cada una de estas realidades esta la segunda cara de la moneda, miremos: Las cuevas son muy atractivas por que dentro tienen aire acondicionado, un(a) buen guía, buenos hoteles (puede cambiar la h por la m) y la siempre presente y expectante casa de masajes.
La ciudad que todo el mundo ve bonita y limpia de cara, se ve retada por un hospital atestado de enfermos que llegan allí día a día, que yo visito con frecuencia y constato que la mayoría de enfermedades son causadas por falta de higiene, en casa, calle y lugares donde se trabaja.
Los buenos hoteles son empresas de turismo. Las sonrisas son forzadas o por dinero. Las buenas vías le hizo perder la privacidad y sacralidad a la vida de la aldea, todo es turismo, aliciente para el turista que puede hacer lo que quiera. Casi nadie nota que en el bosque no hay animales, como pájaros que canten, tigres a los que se teme o mosquitos que piquen. Las mujeres de la nuca larga, casi nadie les ve la espalda, aunque todos las abrazamos para tomarnos la foto del recuerdo con ellas, pero no notamos que esta mujer exhibida la mayor parte del día, no puede dedicar tiempo a sus hijos, y como tiene dinero, su esposo no necesita trabajar y pasa el tiempo con los amigos alrededor de la botella de licor local. Los que venden la comida china, saben que venden algo muy bueno y por eso cobran lo que desean, etc
Esta es una estructura que manejan los que no son de la región y que utilizan como sirvientes, cocineros y amantes del turista que llega, a la gente local con unos sueldos y normas laborales que la Unesco se divertiría con cada caso. Detrás de todo esto hay una situación de injusticia, un reto para proclamar el Reino y Denunciar lo que no es de Dios.
Pero cuantas veces uno como Misionero y evangelizador se tiene que frenar en sus ánimos, cuantas veces hay que callar para no agravar el mal, cuantas veces uno hace parte o es consumidor de todas estas estructuras de pecado. Mas aun, cuantas veces uno no es luz ni esperanza para la persona (s) que es victima de la injusticia? Dice San Pablo, a quien vamos a tener muy presente en este año bíblico: “Realmente mi proceder no lo comprendo, pues no hago lo que quiero, sino que hago lo que aborrezco, pues el pecado habita en mi, es decir en mi carne; en efecto querer el bien lo tengo a mi alcance, mas no el realizarlo. Aunque quiera hacer el bien, es el mal el que se presenta; aunque reconozca la ley de Dios en mi interior, pues en ella me complazco; sin embargo mi carne me esclaviza al pecado. ¡Pobre de mi! Quien me librara de este cuerpo que me lleva a la muerte? Gracias sean dadas a Dios por Jesucristo nuestro Señor. Así pues, soy yo mismo quien con la razón sirvo a la ley de Dios, mas con la carne a la ley del pecado”
Mientras vivamos en esta morada terrenal, experimentaremos estas dos fuerzas. Realidad que nos lleva a hacer una opción radical de vida, una disyuntiva que no admite negociación alguna, una opción que nos encamina hacia la salvación o hacia el desastre de nuestra vida y misión. Por eso el Misionero no solo anuncia y denuncia sino que Renuncia. Renuncia humanamente a todo aquello que no sea de Dios, como parte de su llamado a la santidad en el bautismo en Jesús y como fruto de su opción misionera: amigos, lujos, carros, cultura, lenguas, familia, poder, honor, placer, etc. Pasarían a un segundo plano.
En realidad aquí en Maehongson he sentido como afecta la soledad, como se puede llegar a la solitariedad, como duele el anonimato, como se siente uno cuando saben de su existencia y demuestran con hechos que no les importa. También la vida sencilla cuesta y solo se le ve sentido a esta opción desde la luz de la fe, desde lo que somos en Cristo Jesús y los deseos divinos de asemejarnos cada día más a El. Eso que uno llama Renuncia y que otros dirían que es perdida, es simplemente nuestra vida misionera MXY.
Esta realidad nos produce mucha alegría y por ello damos gracias a Dios en todo momento por este nuevo reto misionero que nos presenta como Imey. Sentimos la misma alegría y Paz de los pocos que vieron al niño en el pesebre de Belén. Indefenso, pero lleno de gloria coronado por una estrella. Ellos pastores, progenitores y hasta de pronto otros presentes, se llenaron de gozo al saber que ese niño que nace anónimo en la provincia de Judea llegaría a ser el Salvador del Universo entero aunque los potentados de la tierra nunca llegaran siquiera a percatarse de su presencia
Villegas Luis Arturo, Pueblos de Asia. No. 2. Diciembre de 2007.
Biblia de Jerusalén – Latino Americana. Desclee de Brouwer. Bilbao España. Dic. 2000
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