MENSAJES RECIBIDOS NOS FALTA SANTIDAD Empiezo con una anécdota personal: cuando me preparaba para la ordenación sacerdotal siete de septiembre de 1958, aunque ya me habían aprobado los formadores del seminario para recibir el presbiterado, un día me llamo Monseñor Gerardo Valencia Cano que era superior de IMEY y me dijo; “Ángel, así me decía, lo mejor es que no sigas con los misioneros de Yarumal. Te conviene mejor pasar a una Diócesis, no creemos que puedas trabajar en lugares selváticos y difíciles, además debes ayudar a tus papás económicamente”. Le conteste: “Monseñor, si no puedo ser misionero de Yarumal me voy para mi casa. He pensado mucho en servir al señor como misionero de Yarumal, inclusive no vine al seminario con la intensión de hacerme sacerdote, solo por estudiar. Ahora que he cambiado de idea, tras mucho pensar y orar he creído que el Señor me llama a ser misionero, por eso no puedo aceptar su propuesta”. El insistió: “si te envío para Buenaventura tendrás que hacer correrías con una jovencitas UFEMI. ¿Serás capaz de rechazar tentaciones con estas misioneras?” le dije; “Mire Monseñor si ustedes me envían a este trabajo pastoral con ellas, es porque puedo hacerlo sin peligros morales y sin peligro de perder la vocación”. Supongo que Monseñor Valencia quería probar mis propósitos vocacionales. Lo anterior no indica que este servidor fuese un santo, pero que viví en un ambiente que hablaba de santidad, de la voluntad de Dios. En ese momento me interesaba todo lo que fuera ser cristiano y miembro del Instituto. Me inspiraban unas constituciones y un costumbrero que serían los guiones para trazar una aventura misionera; aceptaba las decisiones de un superior que tenía gracias de estado para orientar la vida y trabajos misioneros, sobre todo pensaba que los hilos de la historia eran manejados por el Dios bueno, por Cristo el maestro, que me amaba entrañablemente y que amaba a tantas ovejas sin pastor a quienes me enviaba para evangelizarlas. Antes se afirmaba que en algunos misioneros había fallas humanas y se decía que habíamos construido un sacerdote, sin tener la base sólida de un hombre maduro, leal, compasivo. Ciertos caprichos, cierto mal genio y lenguajes inapropiados, acusaban limitaciones humanas que no se habían superado en la formación. Ahora las debilidades no son únicamente de carácter humano; son deficiencias en la vida cristiana. Somos sacerdotes y no somos cristianos; no nos hemos convertido. Cuando vamos terminando nuestra vida podemos decir con Bolívar: “Aré en el mar y edifiqué en el viento”. En resumen no nos hemos preocupado por la santidad, por hacer más empatía con Dios, con Cristo. Ahora comprendo los suspiros de Monseñor Builes por ser Santo, por ser el buen discípulo de Cristo, el buen cristiano. Esa repetición de las palabras de Pío XI; “Hágame santo o no me haga nada”, no eran en la boca de Monseñor Builes sino un deseo de ser santo y trazar este camino a sus hijos. Antes había en el artículo cuarto de las constituciones una prioridad en los fines del Instituto, la santificación de sus miembros y luego vivir esa santidad evangelizando. Primero ser cristianos, ser santos. Esta indicación esta muy clara en el artículo octavo para los hermanos, pero se borro para los sacerdotes. Ó sea que son los hermanos quienes están llamados a ser buenos cristianos. Es posible que ellos hayan vivido este anhelo de santidad que nosotros olvidamos. Recuerdo que un hermano javeriano se confiaba conmigo y me decía angustiado: “El padre con el que vivo no me deja espacios para rezar y para orar. Por la mañana me dice que vaya a hacer la tarea; cuidar unos animales y durante el día no tengo un segundo para estar con el Señor”. Mi consejo para este hermano: “avise su problema al superior y si no lo cambia sálgase de la comunidad. Usted tiene que ser ante todo cristiano”. Y no es que ser santo como quiere Monseñor Builes y como lo pedían las constituciones signifique que no somos pecadores. Para muestra un botón el diario de Monseñor Builes es el gran acto de humildad para mostrar sus claudicaciones. Cuando le pide al Señor que lo haga santo, le ruega que lo purifique como a Isaías con un carbón encendido. Algunos piensan que son ñoñerías. Qué hubiese pasado si Monseñor Builes no hubiese escrito su diario? A lo mejor no hubiese salido el artículo poco edificante de un misionero javeriano; pero nos hubiésemos privado de un modelo de pecadores que anda buscando nuevamente al señor y que a pesar de sus debilidades no renuncia a ser buen cristiano, a ser santo. Monseñor Builes quería hacer la voluntad de Dios como Santa Teresita y le costaba mucho. La humildad, el arrepentimiento de Monseñor Builes al escribir su diario con sus pecados, es admirable. Confieso que no escribo diarios porque me da vergüenza que sepan mis horribles pecados. Solo me pesa entregarle ahora al señor un viejo decrépito; toda la vida he divagado y sé que mi Dios acepta esta ofrenda en este momento de mi vida. Creí que haría grandes cosas y solo tengo torpezas al final. Hermanos javerianos nos falta santidad. Nos fijamos más en las tareas que en el espíritu de las tareas y por eso hay algunos que trabajan en múltiples obras apostólicas pero cuando se les advierte de ciertas conductas no santas, se enfurecen y responden: “ no se meta en mi vida privada” entonces ¿qué es lo que puede hacer un superior o un buen compañero cuando la vida privada de un misionero es escandalosa?. Cristo nos recomienda la misericordia y reconciliación con el arrepentido; no la complacencia y el aplauso a quienes abandonan su compromiso. Y esto lo decimos también por los que dejan el IMEY. Si regresan compungidos, debe haber un superior bondadoso y perdonador. Hemos de ser tolerantes cuando alguien no nos quiere acompañar más en la misión, pero no podemos celebrar jubilosos y ser complacientes con estas dolorosas deserciones hasta el punto que nuestro afecto es menguado con quienes son fieles al Señor y somos pródigos en el amor con los que se fueron por motivos inconfesables Digamos claramente que nos da pena hablar de santidad. Nuestro IMEY tiene que velar por la santidad de sus miembros; solo así realiza la obra del Señor. Cuando se enviaban misioneros a Estados Unidos por las facilidades económicas para estudiar ingles, alguna vez le comente al superior que nuestros misioneros se estaban contagiando de crisis que daban al traste con su compromiso apostólico y con su vida cristiana. Ya veo entonces por qué no hay disponibilidad, porque algunos se deterioran en su vivencia espiritual, por qué algunos celebran la misa por rutina o por el estipendio o no celebran, por qué no se acude al sacramento de la reconciliación, y así con otros sacramentos. Nuestra teología sacramental se ha olvidado. No somos buenos cristianos y no podemos conseguir buenos cristianos. Ahora entiendo porque cuando hay una asamblea general para nombrar superiores prima la astucia y las triquiñuelas para hacerse al poder. El espíritu santo no nos exime de consultas y diálogos, pero sí de procesos donde los intereses no son la gloria de Dios y el bien de la comunidad. Nos falta santidad y eso implica que los superiores y formadores deben estar en este empeño más que nunca. Nuestros candidatos de propedéutico ignoran las oraciones y hasta el catecismo, pero llegan en su gran mayoría con deseos de ser buenos cristianos y misioneros; solo que entran luego en un ambiente desmoronado, no santo y se acaban las buenas intenciones, ¡ojo con el apunte del evangelio!: “hacer dos veces peores a los prosélitos merecedores del fuego” Mateo 23-15. En el seminario tiene que haber un ambiente de santidad lo demás sale de allí: la renuncia, la disponibilidad, la entrega. † Gustavo Ángel Ramírez Vicario Apostólico de Mitú MENSAJE DEL PADRE OSCAR OSORIO Apreciados Co-hermanos de la Asamblea Consultiva IMEY 2006: Empiezo por expresarles un saludo muy fraterno unido a los deseos de que el Señor de las luceds los haga muy lúcidos para aprovechar al máximo este evento que nos ha permitido celebrar para su Gloria. Llegué anoche del Putumayo y el miércoles salgo de madrugada para el Amazonas. Hubiera querido ir a Yarumal pero lo veo imposible y tal vez poco útil . Sin embargo quiero hacerles llegar, una vez mas, algunas de mis inquietudes en torno al IMEY. Ante todo la necesidad de retomar en forma muy estructural el incremento del sentido de Fe que nos debe mover a todos los hijos nuestro Padre Abraham, mons. Miguel Angel Builes. Sin ello, podemos ser buenos cristianos, buenos cristianos, buenos sacerdotes, buenos misioneros, pero no buenos Javerianos. Esa es nuestra identidad y no la busquemos otra parte. Todo lo demás que necesitamos cambiar o mejorar se fundamenta acá. Pero por favor, no vayamos a hacer otro documento declarando que debemos volver al Espíritu del Fundador, busquemos los mecanismos prácticos para lograr actuar siempre en el impulsados por la FE. No debemos renunciar a hacer muchas y grandes cosas, Pero sí que no sena fruto del activismo natural o de un sentimiento humanitario si no de la obsesión de salvar El mundo de acuerdo con la misión de Jesús. Ese desenfoque lo llamaba el Fundador ¨Herejía de la acción¨ Esta, a su vez se traduce en un deseo de mostrar cosas raras y mostrarse cada uno. Del arribismo que todos los días va haciendo carrera en el IMEY y que nos ha llevado a realizar elecciones manipuladas o aún promovidas por el mismo candidato, lo cual a su vez destruye todo sentido sobrenatural y hace perder el sentido de la Obediencia a un Superior que sin buscarlo y con sentido de Dios y absoluta humildad, es llamado de alguna manera por Dios para dirigir la comunidad. Y por último, para no alargarnos en el análisis de nuestras grandes falencias, viene el tema de la Formación. El Seminario Yunque donde se labran las Hoces a golpes de evangelio, se acabó so pretexto de que hoy nos ayer. Hace muchos años que se viene tratando de arreglar la formación improvisando formadores y haciéndolo con criterios muy discutibles, pero además la situación no se arregla con buscar con lupa esos formadores, lo fundamental está en el retorno al Evangelio que redime pasando por la cruz y que era obsesión del Fundador. Por muchas razones me contento con estas ideítas, no sólo para no sentirme ausente de la Asamblea, sino para abrirle un pequeño respiradero al acerbo de inquietudes que aliento en mi corazón. Finalmente, ojalá que posteriormente el Gobierno general no haga, como lo hizo el anterior, decir que las Asamblea Consultiva, es consultiva y que por lo tanto sus deliberaciones no tienen ninguna obligatoriedad. ¡Cuánto dinero, tiempo y esfuerzo perdido! Con mi renovado aprecio para todos, todos, Oscar Osorio Jaramillo m.x.y. Medellín, diciembre 11 año 2006 DESDE BOLIVIA Mientras nuestra Comunidad esperanzadoramente trabaja nuestros propósitos de identidad y se habla de un "cardenal del diablo" y se polemiza un poco, se producen acontecimientos en el mundo que nos enseñan que la ultima palabra la tiene la "historia" y en fin de cuentas es Dios en la Historia quien hace el Juicio Final. En Cuba agoniza "Fidel Castro" y en Chile en el "Día Internacional de los DDHH" la muerte pide cuenta a un hombre que se gestó en el corazón de las FFAA de Chile y que en el año 1973 puso violentamente fin a un proceso de sueños y esperanzas del pueblo pobre chileno que veía en Salvador Allende la persona que podría concretar una Patria justa y solidaria. Chile ha cambiado y el panorama político latinoamericano también, pero la memoria histórica de los chilenos tiene muy presente acontecimientos dramáticos de su historia que cambiaron el futuro de muchas familias chilenas que vivieron el odio y la venganza viviendo el exilio, la desaparición de alguno de sus seres queridos o la marginación social. Con la muerte de Pinochet se cierra un capítulo triste y violento de la historia chilena de la cual podemos rescatar una enseñanza universal: no al ejercicio dictatorial y totalitarista del poder, si al diálogo y a la tolerancia de la democracia. Se fue el General y se fue en medio de violencia y caos, como era su estilo. ¡Dios lo guarde General! GERMAN MEJIAS
MENSAJES RECIBIDOS
NOS FALTA SANTIDAD
Lo anterior no indica que este servidor fuese un santo, pero que viví en un ambiente que hablaba de santidad, de la voluntad de Dios. En ese momento me interesaba todo lo que fuera ser cristiano y miembro del Instituto. Me inspiraban unas constituciones y un costumbrero que serían los guiones para trazar una aventura misionera; aceptaba las decisiones de un superior que tenía gracias de estado para orientar la vida y trabajos misioneros, sobre todo pensaba que los hilos de la historia eran manejados por el Dios bueno, por Cristo el maestro, que me amaba entrañablemente y que amaba a tantas ovejas sin pastor a quienes me enviaba para evangelizarlas.
† Gustavo Ángel Ramírez Vicario Apostólico de Mitú
MENSAJE DEL PADRE OSCAR OSORIO
Apreciados Co-hermanos de la Asamblea Consultiva IMEY 2006:
Empiezo por expresarles un saludo muy fraterno unido a los deseos de que el Señor de las luceds los haga muy lúcidos para aprovechar al máximo este evento que nos ha permitido celebrar para su Gloria.
Llegué anoche del Putumayo y el miércoles salgo de madrugada para el Amazonas. Hubiera querido ir a Yarumal pero lo veo imposible y tal vez poco útil . Sin embargo quiero hacerles llegar, una vez mas, algunas de mis inquietudes en torno al IMEY.
años que se viene tratando de arreglar la formación improvisando formadores y haciéndolo con criterios muy discutibles, pero además la situación no se arregla con buscar con lupa esos formadores, lo fundamental está en el retorno al Evangelio que redime pasando por la cruz y que era obsesión del Fundador.
Por muchas razones me contento con estas ideítas, no sólo para no sentirme ausente de la Asamblea, sino para abrirle un pequeño respiradero al acerbo de inquietudes que aliento en mi corazón.
Finalmente, ojalá que posteriormente el Gobierno general no haga, como lo hizo el anterior, decir que las Asamblea Consultiva, es consultiva y que por lo tanto sus deliberaciones no tienen ninguna obligatoriedad. ¡Cuánto dinero, tiempo y esfuerzo perdido!
Con mi renovado aprecio para todos, todos,
Oscar Osorio Jaramillo m.x.y.
Medellín, diciembre 11 año 2006
DESDE BOLIVIA Mientras nuestra Comunidad esperanzadoramente trabaja nuestros propósitos de identidad y se habla de un "cardenal del diablo" y se polemiza un poco, se producen acontecimientos en el mundo que nos enseñan que la ultima palabra la tiene la "historia" y en fin de cuentas es Dios en la Historia quien hace el Juicio Final. En Cuba agoniza "Fidel Castro" y en Chile en el "Día Internacional de los DDHH" la muerte pide cuenta a un hombre que se gestó en el corazón de las FFAA de Chile y que en el año 1973 puso violentamente fin a un proceso de sueños y esperanzas del pueblo pobre chileno que veía en Salvador Allende la persona que podría concretar una Patria justa y solidaria. Chile ha cambiado y el panorama político latinoamericano también, pero la memoria histórica de los chilenos tiene muy presente acontecimientos dramáticos de su historia que cambiaron el futuro de muchas familias chilenas que vivieron el odio y la venganza viviendo el exilio, la desaparición de alguno de sus seres queridos o la marginación social. Con la muerte de Pinochet se cierra un capítulo triste y violento de la historia chilena de la cual podemos rescatar una enseñanza universal: no al ejercicio dictatorial y totalitarista del poder, si al diálogo y a la tolerancia de la democracia. Se fue el General y se fue en medio de violencia y caos, como era su estilo. ¡Dios lo guarde General! GERMAN MEJIAS
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