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Fraternidad Misionera en Misiones de Primer Anuncio

Misión de Barsaloi, Kenya - África

INTRODUCCION
LA LLEVARE AL DESIERTO Y LE HABLARE AL CORAZON
HE HISTO A DIOS CARA A CARA Y HE SOBREVIVIDO
EL PRIMER ANUNCIO COMO EL SER DE MI VOCACION
COMPARTIR CARISMAS
UNA OPCION DEFINITIVA DESDE UN LUGAR DE PRIMER ANUNCIO
MI EXPERIENCIA DE MISION

 INTRODUCCION

Para ver la realidad hay que soñarla… CON el espíritu libre que se siente pero no se sabe de donde viene ni a donde van. COMO Miguel Ángel, el profeta misionero, que soñó viendo los dorados trigales siendo segados hombro a hombro por sus hijos e hijas. DONDE poniendo las manos en el corazón del diálogo, la revisión de vida y la fraternidad y la otra mano en el Evangelio para anunciarlo a los que no lo conocen y entre ellos a los más pobres, ayudados por la razón y la claridad de lo que queremos, somos y aspiramos. CUANDO se dejan los caprichos personales y se piensa en el proyecto de vida personal y comunitaria, se planea, se ora y se descansa juntos, entonces, el sueño se ha hecho realidad.

Esto es lo que les queremos contar a todos los hijos e hijas del Señor Builes. Que cuando dejamos a un lado los prejuicios, crecemos en nuestras diferencias y tenemos claro que es lo que queremos como misioneros y misioneras del Primer anuncio viviendo entre los mas pobres, entonces, las Fraternidades Misioneras MAB se pueden seguir construyendo en Latinoamérica, en África o en Asia porque no es ya solo un sueño MAB si no una exigencia de la misión hoy: “Los institutos envueltos en la actividad misionera deben juntar fuerzas e iniciativas” R.M. 76.

Desde el pliegue esmeralda, pasando por la cumbre de los osos y llegando al semidesierto Samburu, nosotros, Fernando, Mariana, John, Isleny, Monroy y Gilma, Javieres y Teresitas, hijos e hijas del Profeta Misionero, queremos compartir con ustedes como estamos viviendo aquí en la misión de Barsaloi, Kenya, en medio del pueblo Samburu, es este semidesierto donde fuera de florecer risas en los rostros de su gente, crece escasamente muy poco. Queremos decirle como hemos vivido hasta ahora esta experiencia de FRATERNIDADES MISIONERAS MAB EN MISIONES DE PRIMER ANUNCIO. Con sus sudores, fatigas, temores, gozos, esperanzas y desafíos, pero muy felices de sentir de que cuando queremos hacemos de los sueños realidades.

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A SOLO DIOS EL HONOR Y LA GLORIA.

“LA LLEVARE AL DESIERTO Y LE HABLARE AL CORAZON.” Os 2,16

No es por azar que Dios me permite celebrar mis 25 años de vida religiosa aquí en Barsaloi, El que en su infinito amor me conoce y me ama sabe que este es el mejor regalo que podía hacerme.

Al mirar mi pasado, contemplar mi presente y confiar mi futuro arriesgándolo todo por El, en el compartir mi vida con mis hermanos de África, siento una inmensa alegría de estar hoy aquí, iniciando este caminar con esta gente Samburu, naciendo de nuevo con este pueblo que me ha abierto las puertas y el corazón para vivir haciendo camino de cara al evangelio. Es hoy una oportunidad para agradecer inmensamente a Dios el haberme traído al semidesierto Samburu y con ellos celebrar el don maravilloso de mi vida misionera.

En los años 90, cuando llegue por primera vez a África y contemplaba uno a uno los rostros de la gente, recuerdo sus miradas llenas de esperanza, sus sonrisas, sus gestos, sus cicatrices que en ese momento no comprendía y me impresionaban, al respirar por fin el aire africano le decía a mi Dios: Señor he venido para quedarme, es aquí donde quiero estar, es con esta gente que quiero amarte y con ellos servirte... Ya no era un sueño, era una realidad que se abría ante mis ojos y ante mi vida toda. África era mi sueño hecho realidad. África era el reto al cual me había anotado. África era mi realidad como lo es hoy.

Hace casi dos años que llegue por primera vez a Barsaloi, y contemplaba también los rostros de la gente, las sonrisas de los niños, la pobreza de la tierra. Al escucharlos diciéndonos que no tenían nada que ofrecernos sino las piedras y espinas de su tierra, pero que ellos nos querían, que habían esperado por las hermanas varios años y que al fin nos veían, me sentía feliz y volví a decirle al Señor: es aquí donde quiero estar, es con esta gente que quiero vivir. Después de un tiempo en Nairobi, iniciamos nuestra vida en Barsaloi, la gente nos recibió con una sonrisa que continua, con una aceptación y apertura que día a día se hace mas interesante, pues al ir aprendiendo la lengua, conociendo con nombre propio a cada persona, al iniciar mi trabajo en el dispensario y poder ayudarlos personalmente aliviando el dolor que a veces se hace insoportable, me anima y me acerca a ellos.

En los momentos en que me siento desanimada por no poder comunicarme, por no poder expresar mis sentimientos, por no poder entender a alguien que trata de compartir su problema, en los momentos que el dolor me ha visitado también y me he sentido sin fuerzas para continuar, me he agarrado a la cruz y le he repetido con fuerza al señor: he venido aquí por que tu me has traído, y le he pedido fuerza para soportar y sobretodo he pensado: este es mi lugar, esta es mi gente con la cual quiero descubrirte y con la cual quiero amarte. Y contemplando su pobreza, sus necesidades, sus dolores... y observando su fe, su confianza, su fuerza para aceptar con paz y serenidad sus sufrimientos, caigo de rodillas ante Dios y le repito como el profeta “aquí estoy para hacer tu voluntad”

Estos dos años de vida en Barsaloi han sido de aprendizaje no solo de Ingles y Samburu, sino de aprendizaje de una nueva forma de vida, de vida fraterna en donde se apuesta por el Evangelio, donde la Eucaristía es el centro de nuestras relaciones, donde desde el conocimiento personal se parte para comprender y aceptar al hermano como regalo de Dios y desde donde sumando nuestras debilidades y fortalezas nos sentimos fuertes y felices de estar caminado con estos nuestros hermanos Samburu en la construcción del Reino.

Verdaderamente el Señor me ha traído al desierto Samburo para hablarme al corazón, en cada rostro, en cada sonrisa descubro su presencia y esto hace que mi vida cambie y encuentre la certeza de su amor que se hace vida, vida entregada al servicio de los más pobres.

Hna Isleny Pérez.

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 “He visto a Dios cara a cara y he sobrevivido” Gen.32:31

Tengo que admitir que cuando me nombraron para Barsaloi, no comprendía exactamente los desafíos y dificultades que se me presentarían, y las vivencias que me darían el entusiasmo que me mantendría hasta hoy.

Recuerdo unas palabras que al inicio de mi experiencia aquí en esta misión compartía con alguno de mis hermanos:”esta es la misión y si esto es lo que deseo para mi vida, aquí debo encontrar mi felicidad”…. Y así empecé aprendiendo idiomas que no se escriben, recorriendo caminos polvorientos, y haciendo amigos entre los Samburu con una taza de té, una calabaza de leche o un pedazo de carne.

Desponchar motos, manejar tractor, llevar enfermos al hospital y comprar comida se volvió parte de la agenda misionera. Orar con mis hermanos, celebrar con el pueblo Samburu es sus fiestas y celebraciones, compartir la vida en la baranda de la misión decorada con estrellas, jugar dominós después de comida, hablar de la experiencia del día, etc. fue tejiendo nuestra fraternidad misionera, nuestro perfil pastoral y nuestro camino espiritual. Y así, unos saliendo y otros llegando, nos fuimos envolviendo en el misterio que encierra este gran regalo de la vocación misionera.

Pero empezaron los momentos aquellos que hoy cuento como experiencia pero en esa época me robaban el pensamiento, me descomponían el ánimo y me arrancaban lagrimas cuando al cerrar la puerta de mi pieza sentía la soledad escalofriante que venía acompañada de la tristeza que tantas veces se deja ver en este semidesierto Samburu.

Pero varias cosas fueron llenando esos vacíos y soledades: el compartir con mis hermanos y hermanas de fraternidad, el sentirme acogido por este pueblo y el hacer una relectura de nuestro carisma y espiritualidad Javeriana y MAB desde la misión. Esto último, me lleva hoy a reafirmar con orgullo que todavía tengo las mismas motivaciones de hace ocho años y digo con el mismo convencimiento que nuestra vocación es esta: “Anunciar a Jesucristo a los que no le conocer y entre ellos a los mas pobres”

Pero para llegar allí y decirlo con la fuerza que ahora lo hago, ha sido necesario esperar con paciencia, aprender con lentitud, en fin…venir a Barsaloi, a esta escuela de misión. Fue necesario para sobrevivir ver a Dios cara a cara, eso es exactamente como puedo describir esta experiencia: una lucha, de las buenas, de las que traen como consecuencia vivir una verdadera experiencia de Dios. El nombre de este lugar será Misión no importa donde sea y el mío será Misionero del Primer anuncio.

Por eso no podemos dejar la misión hasta que no recibamos las bendiciones de una vida plena. Así tengamos los músculos rotos como Jacob. La bendición y la gracia por el Primer Anuncio se nos darán pero hay que luchar hasta no dejar…

MONROY

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EL PRIMER ANUNCIO COMO EL SER DE MI VOCACION

”...he dado cumplimiento al Evangelio de Cristo, teniendo así, como punto de honra, no anunciar el Evangelio sino allí donde el nombre de Cristo no era aun conocido, para no construir sobre cimientos ya puestos por otros, antes bien, como dice la Escritura: los que ningún anuncio recibieron de El, le verán, y los que nada oyeron, comprenderán”.

(Rom. 15, 19b-21)

Después de mucho tiempo se ha hecho realidad mi sueño en la misión y sobre todo en el primer anuncio. Cuando sentí el llamado vocacional me sentía llamada a ingresar a un instituto misionero y encontré en primer lugar a la Hnas Lauritas a donde toque las puertas y por cuestiones de estudio y económico no pude ingresar un año mas tarde encontré a las Hermanas Misioneras de Santa Teresita quienes me abrieron las puertas y es aquí don de hoy me encuentro identificada como misionera en un capo del primer anuncio, pues mis primeros 8 años de vida consagrada los viví en Colombia en las casa de formación, casa general y casa de la saludo, allí preste mis servicios con alegría y generosidad pero sin dejar de querer y soñar ir alas misiones, y ahora el Instituto me ha brindad esta maravillosa oportunidad y me siento muy contenta de estar hace 16 meses en la misión de primer anuncio en Barsaloi.

Siento muchos desafíos ahora en esta tare pues uno de ellos es el aprendizaje del Ingles y del Samburu que son importante para el trabajo con la gente y sobre todo para la comunicación cercana donde yo pueda escucharles, entenderles y pueda también hablarles conociendo su cultura, sus tradiciones y costumbres este proceso no es fácil, pero si se asume como parte de la tarea evangelizadora siempre hay motivación y ganas.

Uno a veces cree que como misionero es el salvador de la gente o comunidad, uno esta con ellos y para ellos y los escucha y ya luego si descubre cual es el camino a seguir en el proceso de la evangelización.

A mi me ha ayudado mucho en estos meses la vida comunitaria y el aporte de la fraternidad MAB a nivel espiritual pues compartimos muchos momentos de oración, jornadas de retiro, estudio de evangelios, hechos de vida que iluminan y ayudan a descubrir nuestra tarea en medio de la comunidad; también la gente pobre y sencilla con su confianza en Dios es un punto de constante referencia.

Estoy convencida que esta es la tarea a la cual he sido llamada y por eso me apoyo en las palabras de San Pablo a los Romanos en el capitulo citado en el comienzo.

Hna Gilma Lucia Zapata C., m.t.

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COMPARTIR CARISMAS

Permítame empezar estas líneas con una frase de Isabel Allende, “La felicidad que se vive deriva del amor que se da”.

Así se podría resumir el encuentro y la vivencia de dos carismas diferentes. El carisma diocesano y el carisma misionero de entrega total, no son carismas incompatibles, no son los polos opuestos. El sacerdote diocesano y el javeriano misionero, (el hijo de Monseñor Builes) buscan la felicidad en una entrega diaria de amor total. Toda estructura rígida necesita de un lugar flexible, la Iglesia es rígida en su estructura. El encuentro que se permiten el diocesano y un hijo de comunidad construya uno de los lugares flexibles de esta estructura.

Los sacerdotes diocesanos nos abajamos de nuestros pedestales para enriquecernos con el encuentro del que vive una vida misionera en comunidad. Que a la vez se abaja, abre los brazos y acoge. Somos conscientes que nuestro trabajo es por el Reino de Dios.

Compartimos carismas, nos volvemos flexibles. Juntos aprendemos que se vive modestamente no por mezquindad sino porque se sabe que la vida puede ser mas cómoda y mas testimonial. Nacemos con un don y la felicidad consiste en descubrirlo a tiempo, aprendemos que lo podemos descubrir juntos. También aprendemos que la felicidad que se vive deriva del amor que se da.

En muchas ocasiones pasamos la primera parte de nuestra vida juntando cosas que nos roban la tranquilidad, en nuestro encuentro, podemos pasar la Segunda parte tratando de desprendemos de ellas y buscando la felicidad.

Juntos hacemos una comunidad de fe, de entrega, de servicio. Juntos descubrimos nuestros dones y carismas. Juntos construimos el punto flexible de nuestras estructuras regidas. En su rigidez vemos morir comunidades que se cierran a la acogida del otro, que cierran puertas a nuevas experiencias. En esta misma rigidez vemos empobrecer las iglesias locales que temen a la apertura, el encuentro de nuevas culturas, nuevas ideas.

En medio del semidesierto samburo he visto crecer como la flor de este lugar árido y rustico la comunidad MAB, hijos e hijas de monseñor Builes que abrazan sin mezquindad la Iglesia diocesana, la Iglesia local. Que caminan decididos al encuentro del otro. Que descubren juntos sus dones en busca de felicidad, que comparten carismas, en busca de crecimiento.

La rosa tierna y frágil de la fraternidad que se abre camino en la rigidez de estructuras y la aridez natural.

Estamos seguros que las palabras de Ortega y Gazet: “Nacemos sin conocernos, vivimos sin amarnos y morimos sin llorarnos” no germinaran en nuestros corazones. La fraternidad MAB, la flor del semidesierto samburo, nace para conocerse, vive para amarse y nos lloraremos al morir.

No somos hijos de la indiferencia, somos hijos del amor. Descubrimos nuestros dones, buscamos la felicidad. La alegría que se vive es fruto del amor que se da.

Los pétalos de esta rosa están impregnadas del amor del Maestro y del padre fundador que nos P. recuerda el vivir ese amor para Gloria de Dios.

P. Fernando Montoya

Sacerdote Asociado Diócesis de Jericó

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UNA OPCION DEFINITIVA DESDE UN LUGAR DE PRIMER ANUNCIO .

“La llevare al desierto y le hablare de amor...”Óseas 2,16

“La llevare al desierto” pero no dice “yo iré al desierto”, en esta primera frase puedo descubrir que Dios me escogió y me llamo, como dicen las palabras del profeta “la llevare”, se puede decir también la invitare y conduciré al desierto. Por que Dios escogió el desierto para llevar a su amada y ahí hablarle de su amor? Será providencia. Obediencia, casualidad, tiempo de prueba, purificación, capricho humano... o talvez una oportunidad providencial para caminar hacia dentro de mi misma. En este preciso momento que hoy vivo, que siento que la novedad de conocer y estar en un lugar propio de misión, va pasando y que la realidad va abriéndose paso a paso como cada día que llega y termina, puedo decir que la luna de miel se va transformando en hechos concretos y que esta en mi en aceptarlos o rechazarlos, acogerlos o dejarlos, que lo novedoso que era por si solo, ahora me toca a mi hacerlos novedad y nuevos cada día

Entonces, que esta aportando esta experiencia de Primer Anuncio para mi opción definitiva? Creo que mucho, y en varios aspectos pero me gustaría compartir tres de ellos: Conocimiento personal, oración y fraternidad

A nivel personal, creo que el mismo ambiente y el tiempo me ayudan a ir mostrando lo que realmente llevo por dentro, diría a revelar mi lado desconocido por mi mismo y afianzar el conocido. No me es fácil reconocer, aceptar y empezar a trabajar algo que creía tener, pero que en realidad me falta, diría mis falsas seguridades que hoy me hacen temblar y pesar mi vida como consagrada, puesto que en el lugar que hoy me encuentro se necesita ser pobre, es decir donde no hay nada que ganar humanamente, al contrario “hay que perder si se quiere ganar” dice Teresita a su hermana Celina. Perder me suena muy duro, puesto que siempre pienso en ganar y ganar mucho, pero creo que cuando se hace una opción, se esta expuesto a perder otras, así siento hoy mi opción por Cristo, un llamado a perder para ganar, un llamado a remover y abonar mi tierra para hacer una opción definitiva bajo criterios de conciencia, voluntad y libertad.

La oración, desde la contemplación del diario vivir, basada en la Palabra de Dios, el compartir de mi fe y el descubrir la presencia de Dios en hechos sencillos, hoy se me hace mas necesaria y sencilla como un medio de unión con Dios y mis hermanos, y creo que fruto de esta es la Fraternidad, que en un termino mas familiar seria hermandad, donde los mas pequeños aprendemos de los grandes a caminar, luchar y crecer, así siento mi Fraternidad de Barsaloi una escuela abierta para aprender a convivir como hermanos y hermanas llamados y unidos por un mismo ideal: Cristo

La gente Samburu, que puedo decir de ellos? Que aun siguen como cuando llegamos la primera vez, abiertos, acogedores, cariñosos , compartiendo desde su pobreza e invitándome cada día a aprender su lengua, para sentirnos mas cercanos, un verdadero ejemplo son los niños del Pre-school, que me hablan como si entendiera su lengua, por su puesto les respondo con algunas frases. Todo este ambiente de semidesierto y paz me ha ayudado a afianzar mi opción por Cristo y descubrir cada día que esto es lo único que me sostiene aquí y en cualquier lugar. Estoy haciendo una opción por Dios, no por las cosas de Dios, puesto que aquí no es tanto el hacer, sino el ser, muchas veces en el silencio, en el vacío, en la soledad, pero también muchos momentos de alegría, satisfacción, y generosidad de saber que estoy donde Dios me quiso traer para revelarme su amor, y que mejor oportunidad para mi el estar aquí, creciendo y afianzando en una opción definitiva por Cristo en servicio a mis hermanos, haciendo un opción de amor desde y con los pobres.

Hna. Mariana Gordillo,mt

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MI EXPERIENCIA DE MISION

Apreciados hermanos y hermanas, reciban un cordial saludo en Cristo Jesús. Es el Espíritu de Dios el que nos recuerda que nuestras raíces Cristianas se fortalecen cuando dejamos que sean los valores del Evangelio los que guíen nuestras opciones de vida. Así es como me he ido identificando con esta experiencia misionera en África.

En el 2004 fui enviado a la Región Kenya- Etiopía con el deseo de realizar mis dos años de Pastoral según el plan de formación. En la actualidad me encuentro en la Misión de Barsaloi con la compañía de la fraternidad MAB. Quiero iluminar este compartir con un texto bíblico que ha sido significativo en esta caminada con el Señor aquí en esta tierras de Misión: “Despojaos del hombre viejo con sus obras, y revestíos del hombre nuevo” ( Col. 3,9 ).

Vivenciar la opción Misionera en Kenya- Africa, especialmente en este pueblo Samburu en Barsaloi, me ha permitido confrontar mi proyecto de vida de cara al Evangelio y a la realidad con los más pobres; es ahí donde he aprendido a ser más práctico, más sencillo; me he acercado más a la persona de Jesús y a su proyecto de evangelización.

Estos son los acontecimientos más significativos, entre muchos, vivenciados en la misión: acercamiento a la cultura con respeto, estudio de la lengua, abajarme para crecer en humanidad y en libertad, humildad para reconocer que debo aprender, valorar desde la vivencia diaria a mi familia Biológica, siento que los amo y los recuerdo mucho, la lejanía la no comunicación constante me hace más cercano ellos. Confrontar la soledad no como ausencia del otro sino como encuentro consigo mismo sin caer en el egocentrismo. A nivel humano puedo hablar con facilidad de mis necesidades y consciente de mis carencias; la oración revisión como apertura al otro sin importar quién y el llamado a cambiar y creer en el otro, el estudio de Evangelio en fraternidad nos hace mas sensibles, abiertos, fraternos y cercanos. Hoy la misión debe partir desde una profunda experiencia de fe en Jesús resucitado, debe tener como soporte la Palabra Orada y vivenciada, una teología en contexto, con un lenguaje sencillo y comprensivo, es leer la acción formadora del Espíritu en la comunidad.

Yo me siento muy agradecido con el Señor y con el IMEY de comenzar mi vida misionera entre los más humildes y sencillos, ellos me han enseñado a perdonar, hacer de lo ordinario cosas extraordinarias, ser hombre contemplativo, sensible, descomplicado, alegre, entusiasta, creativo, valorar el día como el ultimo.

He sido testigo de la acción de Dios en hombres y mujeres que están viviendo el proceso de conversión y de abrazar la fe cristiana, esto es fruto del testimonio y la entrega de mis hermanos Javieres y hermanas Teresitas en los diferentes apostolados. Tan solo un ejemplo, según la cultura Samburu un hombre puede tener las mujeres que quiera de acuerdo a la cantidad de animales que posea. Lo hermoso de esta experiencia de conversión es que un viejo venga a la Iglesia y diga que quiere entrar en el proceso del catecumenado durante 3 años consecutivos; terminado este tiempo el pida libremente ser admitido a los ritos iniciales y más tarde pida ser casado con su primera esposa sin temor a ser criticado en su clan, esto requiere convencimiento y rectitud al Señor.

Pero el acontecimiento mas significativo fue el 6 de agosto de 2005 cuando el Señor me ha dio la gracia de recibir el Ministerio Diáconal entre el pueblo Samburu al cuál yo quiero servirle con alegría; Las mayores fuerzas con las que llego a mi vida ministerial esta en sintonía con la escucha de la palabra, el proyecto de vida, recta intención, convencido de la vida fraterna MAB; como soporte, apertura en el mundo de las relaciones, convicciones en la fe. Claro que para continuar mi vida ministerial logro leer mayores dificultades y retos por el activismo pastoral; centrar todo desde la parroquia y no tener tiempo para visitar las comunidades que están naciendo, descuidar la vida fraterna, no estar en sintonía con las líneas Pastorales de la diócesis.

Pero también veo como claramente el evangelio me pide radicalidad, discipulado, celo, dinamismo, perseverancia, permanecer, oración, sentirme interpelado por el evangelio. Soy para el Primer Anuncio, apertura de mente y de corazón, capacidad crítica y reflexiva. Yo quiero apórtale al Imey en Kenya, estabilidad, seriedad, responsabilidad, disponibilidad, corrección fraterna, optimismo, seguridad y obediencia.

Yo quiero seguir compartiendo mi proyecto de vida en sintonía con mis hermanos Javieres y las Hermanas Teresitas; yo quiero robarme las palabras de Mons. Miguel Ángel Builes cuando dice: “Que ningún Javier trabaje solo”. Nosotros no elegimos estar juntos es el Señor quien nos congrega para que hagamos familia y no cualquier familia; somos hombres y mujeres que hemos sentido un llamado muy especial a conocernos, a vivir juntos, a compartir el diario vivir, nuestras fatigas, los disgustos, las diferencias, los sueños, nuestros proyectos, nuestras luchas, el que nos hagamos falta; todo ello tiene que tener como consecuencia El Primer Anuncio desde la Fraternidad M.A.B.

Yo estoy convencido sin la Fraternidad no puede haber Primer Anuncio, yo hago un llamado muy especial a los hijos e hijas MAB; Que yo sea anuncio de Buena nueva para la fraternidad, que yo me comprometa con el otro a crecer juntos, que mi hermano y mi hermana nunca dejen de ser novedad para mi, Dios no quieren fraternidades perfectas, el quiere fraternidades humanas, sensibles, afectivas y efectivas en donde hablemos mas de nuestras alegrías y tristezas que de los proyectos a ejecutar. Salvemos la fraternidad a todo nivel y con seguridad estamos haciendo Primer Anuncio hacia adentro y hacia fuera.

La fraternidad de Barsaloi no busca ser perfecta, no queremos ser modelo, el único modelo es Jesucristo, simplemente queremos ser familia, abiertos., acogedores, alegres, profesionales en vivenciar el Evangelio, confrontar nuestras diferencias para crecer y sentir que el otro es mi hermano; manejamos un humor fino, mas edificante que destructivo; crecemos desde adentro, y nos mostramos como somos, dice: Juan “Que todos sean uno”. (17,21) Ese es nuestro deseo y creo que lo estamos logrando.

JOHN RUIZ RIOS.mxy

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POR UN IMEY DISTINTO Y RENOVADO
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